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Pablo Mosquera
Martes, 20 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:

Hay que elegir

Por una vez y sin que sirva de precedente. Esta no es una cita electoral como otras. Esta vez la cuestión es muy clara, más allá de la palabrería y demostraciones de amor o de odio de clases entre parias y patricios... Hay que elegir entre seguir como hasta ahora. O emprender la RECONSTRUCCIÓN DE ESPAÑA.

 

Seguir como hasta ahora lo fundamentan en garantizar las conquistas sociales. Eso dice la izquierda sanchista, Que ni es izquierda, ni es socialista. Es sanchista. Refugio y domicilio para los leales al régimen que nos ha deleitado con escenas de amor al estilo programación de reálitis televisivos. ¡ Begoña. Te amo !. Y...digo yo. ¿ Su estado de ánimo íntimo para con su señora, que coño me importa y qué coño me resuelve en cuanto a mis problemas o demandas diarias?.  A ello y como música de fondo la convocatoria de una huelga general contra...la oposición, en la que debemos incluir a la judicatura que investiga la corrupción del régimen que se instaló en el ejecutivo y desprecia al legislativo. En este último sólo hubo insultos. Y es que como señaló un vecino que dice ser licenciado en derecho, ese es el ejemplo que se debe seguir hasta en las juntas de vecinos...¡Toma nota y asómbrate con el nivel!. 

 

Huelga General de los liberados. Esos sindicalistas bien pagados. Han tenido que hacer virguerías para justificar ante la autoridad competente que la convocatoria se ajusta a derecho. Aun está por ver...Lo que sucede es que puede irse de las manos. Ya que viendo lo que acontece en otros países de Europa puede ser la revuelta de los chalecos amarillos o de los niños pijos que representan un sindicato de inquilinas pero que sólo han logrado movilizar para acurdir a votar a un país de propietarios. Ya que el ahorro de las clases medias está invertido en vivienda. A no ser, algún que otro ilustrísima que con una mano señala a los parias que son desahuciados y con la otra repasa la cuenta corriente para comprobar que le han ingresado la nómina junto con la renta de las viviendas. Y es que es muy viejo. Lo decía aquel cura. "Hacer lo que yo digo, nunca lo que yo hago...".  

 

Las izquierdas tratan de infundirse ánimos, alegría con palmas de la Chiqui médico ya fracasada en su Andalucía. ¡ Menuda jefe de campaña ha elegido Pedro el eternamente enamorado..., me refiero a la poltrona que desencadena el más profundo de los amores al poder que es bienestar y refugio...!. Supongo que sus asesores y protectores elegirán bien dónde vaya a dar mítines. Pues el horno no está para bollos. Y así ese cantarín que se extiende por tierra, mar y aire dónde su nombre se acompaña de calificativo pelín grosero pero ganado a pulso entre lo que no es más que pueblo zaherido por mentiras, invasiones, recibos de la luz o el gas, listas de espera o decretos para mantener el ambiente embustero pero todavía con la esperanza de engañar al personal para que regrese a las urnas con la papelera del sanchismo en lo que han denominado REMONTADA casi a la desesperada y contra corriente tipo DANA.

 

Soy un soñador. Cuando algún político promete cambios profundos para que mi Nación española recupere el pulso, de inmediato me vienen a la mente hombres como Gregorio Marañón que fuera elegido presidente del Ateneo  de Madrid en marzo de 1930, tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera, desempeñando un papel clave en la renovación intelectual y política de España. Desde su posición de intelectual, médico y ensayista, Marañón consideraba que España precisaba reformas cívicas, científicas, sanitarias y educativas, alejadas de la violencia y basadas en el rigor científico. Es posible que el periodo que nos deje el sanchismo, cuando lo auditemos, no sólo seremos víctimas de un terrible endeudamiento en las cuentas públicas, tendremos ante nosotros una sociedad violentada, desencantada, alejada de los poderes públicos democráticos, con una juventud alienada, adicta a las ayudas y subvenciones y al enchufismo clientelar, al consumo y al desapego por la cultura y el sacrificio.

 

Estamos abocados al cambio de ciclo. Sería muy importante una mayoría suficiente para una legislatura con modificaciones en leyes fundamentales como la propia ley electoral o la de partidos políticos, la que garantice la unidad Territorial, una política de austeridad eliminando los gastos no productivos y garantizando acceso a la educación de calidad, sanidad, servicios sociales, dignidad para los pensionistas, fusiones de ayuntamientos y eliminación de esas legiones de asesores. La despolitización del espacio privativo para la sociedad civil. El acceso al trabajo público de forma transparente y por méritos objetivos. La eliminación de los liberados sindicales. En tales espacios puede y debe ser muy necesaria la conjunción de las dos fuerzas políticas que militan a la derecha. Una controla a la otra. Se evitan pactos con la derecha nacionalista. Y a la hora de nombrar ministros y altos cargos gubernamentales que se elijan a los mejores técnicos y sólo a los que se precise, lo que de inmediato supone una disminución del número pagados desde las arcas públicas.

 

A la izquierda del sanchismo sólo hay espurrajas y ruidos histéricos que se aplauden así mismo cuando se presentan en público. El mejor de los ejemplo es la recuperación de esa nefasta ex alcaldesa de Barcelona, ADA COLAU.   

 

Espero y deseo que la oposición no cometa errores, que acuda sin complejos a los debates en televisión, que no confunda a los contrincantes con los enemigos, que cumpla lo que promete a modo de contrato social. Que nos devuelvan el orgullo de ser españoles.

 

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