Acusados de terrorismo
Los dos nostálgicos de ETA detenidos por la Ertzaintza tenían datos de policías, planos de zulos y teléfonos satelitales encriptados
El juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha decretado prisión provisional sin fianza para Aratz Bilbao y Malen Grünig, vinculados a Jardun. En el material intervenido había teléfonos satelitales encriptados, listados de matrículas y el contenido del móvil de un policía nacional
![[Img #31341]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/10_2026/4060_screenshot-2026-10-21-at-09-29-26-aratz-bilbao-gomez-y-malen-gruenig-ibanez-buscar-con-google.png)
El juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha enviado a prisión provisional comunicada y sin fianza a Aratz Bilbao Gómez y Malen Grünig Ibáñez, detenidos por la Ertzaintza tras presentarse el sábado en la comisaría de Irún acompañados por su abogado. El magistrado los vincula a Jardun Koordinadora, un espacio que agrupa a organizaciones de la izquierda abertzale nostálgicas de la actividad terrorista de ETA.
La investigación comenzó el 26 de septiembre, cuando agentes de la Ertzaintza dieron el alto a un Toyota Yaris en un control de alcoholemia y drogas en Eskoriaza (Guipúzcoa). En el coche viajaban Bilbao, Grünig y el ciudadano irlandés Naoise O’Conarain, relacionado, según fuentes policiales, con grupos disidentes del IRA. Al identificar a sus ocupantes, los agentes encontraron una mochila a los pies de Bilbao y un bolso de Grünig en el asiento trasero.
En la mochila había documentos y dispositivos electrónicos, la mayoría encriptados. El material incluía planos e información sobre la posible ubicación de un zulo, datos de personas pertenecientes a distintos cuerpos policiales, decenas de anotaciones manuscritas con matrículas y el contenido íntegro del teléfono de un agente de la Policía Nacional. En el bolso de Grünig se encontraron dos teléfonos satelitales capaces de enviar mensajes encriptados sin cobertura móvil ni conexión a internet. Parte de los dispositivos fue remitida a los laboratorios de Policía Científica de la Ertzaintza para recuperar la información almacenada.
Según la resolución judicial, entre los archivos intervenidos había también fotografías que el juez describe como «de entrenamiento para la perpetración de actos violentos o contra la paz pública». Los investigadores encontraron imágenes de vehículos y numerosas matrículas que podrían corresponder a coches de policías que operan en el País Vasco. Según fuentes consultadas por este diario, los detenidos anotaban matrículas de vehículos que creían que podían seguirles; muchas pertenecían a particulares.
El auto define Jardun como una coordinadora formada por Jarki y Aske. Jarki se presenta como una organización que promueve «la lucha ideológica revolucionaria, independentista y socialista», mientras que Aske se define como un grupo «independentista, socialista, proamnistía y contra la represión». La resolución sitúa los orígenes de esta corriente en los grupos que se fueron formando después de que la banda terrorista ETA anunciara en 2011 el cese definitivo de su actividad armada. Entre ellos menciona IBIL, surgida en 2013, y ATA, organización de amnistía y libertad.
El juez atribuye a Bilbao un papel de responsabilidad en la creación y el desarrollo de Jarki/Jardun. Para justificar su ingreso en prisión, señala el riesgo de reiteración delictiva, la posibilidad de que se produzcan actuaciones de mayor gravedad y la fase inicial en que se encuentra el procedimiento. Sobre Grünig, el auto afirma que es militante activa de Jarki/Jardun y que habría participado en varios actos violentos. También recoge que Italia había solicitado sobre ella un control discreto por razones de seguridad nacional. Sobre Bilbao pesaba un señalamiento de Francia.
La Fiscalía solicitó prisión provisional para ambos por delitos que incluyen pertenencia a organización o grupo terrorista, resistencia grave a la autoridad y desórdenes públicos. Piña acordó finalmente su ingreso en prisión sin fianza. La investigación de la Ertzaintza mantiene bajo análisis los dispositivos y documentos incautados durante el control de tráfico.
El juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha decretado prisión provisional sin fianza para Aratz Bilbao y Malen Grünig, vinculados a Jardun. En el material intervenido había teléfonos satelitales encriptados, listados de matrículas y el contenido del móvil de un policía nacional
![[Img #31341]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/10_2026/4060_screenshot-2026-10-21-at-09-29-26-aratz-bilbao-gomez-y-malen-gruenig-ibanez-buscar-con-google.png)
El juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha enviado a prisión provisional comunicada y sin fianza a Aratz Bilbao Gómez y Malen Grünig Ibáñez, detenidos por la Ertzaintza tras presentarse el sábado en la comisaría de Irún acompañados por su abogado. El magistrado los vincula a Jardun Koordinadora, un espacio que agrupa a organizaciones de la izquierda abertzale nostálgicas de la actividad terrorista de ETA.
La investigación comenzó el 26 de septiembre, cuando agentes de la Ertzaintza dieron el alto a un Toyota Yaris en un control de alcoholemia y drogas en Eskoriaza (Guipúzcoa). En el coche viajaban Bilbao, Grünig y el ciudadano irlandés Naoise O’Conarain, relacionado, según fuentes policiales, con grupos disidentes del IRA. Al identificar a sus ocupantes, los agentes encontraron una mochila a los pies de Bilbao y un bolso de Grünig en el asiento trasero.
En la mochila había documentos y dispositivos electrónicos, la mayoría encriptados. El material incluía planos e información sobre la posible ubicación de un zulo, datos de personas pertenecientes a distintos cuerpos policiales, decenas de anotaciones manuscritas con matrículas y el contenido íntegro del teléfono de un agente de la Policía Nacional. En el bolso de Grünig se encontraron dos teléfonos satelitales capaces de enviar mensajes encriptados sin cobertura móvil ni conexión a internet. Parte de los dispositivos fue remitida a los laboratorios de Policía Científica de la Ertzaintza para recuperar la información almacenada.
Según la resolución judicial, entre los archivos intervenidos había también fotografías que el juez describe como «de entrenamiento para la perpetración de actos violentos o contra la paz pública». Los investigadores encontraron imágenes de vehículos y numerosas matrículas que podrían corresponder a coches de policías que operan en el País Vasco. Según fuentes consultadas por este diario, los detenidos anotaban matrículas de vehículos que creían que podían seguirles; muchas pertenecían a particulares.
El auto define Jardun como una coordinadora formada por Jarki y Aske. Jarki se presenta como una organización que promueve «la lucha ideológica revolucionaria, independentista y socialista», mientras que Aske se define como un grupo «independentista, socialista, proamnistía y contra la represión». La resolución sitúa los orígenes de esta corriente en los grupos que se fueron formando después de que la banda terrorista ETA anunciara en 2011 el cese definitivo de su actividad armada. Entre ellos menciona IBIL, surgida en 2013, y ATA, organización de amnistía y libertad.
El juez atribuye a Bilbao un papel de responsabilidad en la creación y el desarrollo de Jarki/Jardun. Para justificar su ingreso en prisión, señala el riesgo de reiteración delictiva, la posibilidad de que se produzcan actuaciones de mayor gravedad y la fase inicial en que se encuentra el procedimiento. Sobre Grünig, el auto afirma que es militante activa de Jarki/Jardun y que habría participado en varios actos violentos. También recoge que Italia había solicitado sobre ella un control discreto por razones de seguridad nacional. Sobre Bilbao pesaba un señalamiento de Francia.
La Fiscalía solicitó prisión provisional para ambos por delitos que incluyen pertenencia a organización o grupo terrorista, resistencia grave a la autoridad y desórdenes públicos. Piña acordó finalmente su ingreso en prisión sin fianza. La investigación de la Ertzaintza mantiene bajo análisis los dispositivos y documentos incautados durante el control de tráfico.









