Investigación de la consultora Golden Owl
Así funciona la red transnacional de jóvenes violentos que alienta la violencia de extrema izquierda en Occidente
Un análisis de inteligencia de fuentes abiertas rastrea llamadas a las movilizaciones violentas para el 31 de octubre, el 2 y el 30 de noviembre. Los Mossos investigan quién está detrás de la plataforma anónima tras los altercados de Barcelona, donde fueron detenidas 128 personas
La convocatoria violenta que desembocó en los disturbios del 24 de octubre en Barcelona no terminó aquella noche. Un análisis de inteligencia de fuentes abiertas publicado por Golden Owl sostiene que la plataforma anónima Blocus ha extendido sus llamamientos a varias ciudades y prepara nuevas acciones para los próximos días. El informe identifica convocatorias para el 31 de octubre en Barcelona y Madrid, otra para el 2 de noviembre en Tarrasa y una llamada de ámbito nacional para el 30 de noviembre. La investigación atribuye a esas convocatorias distintos niveles de evidencia: considera más sólidas las relativas a Barcelona y Madrid y de confianza media o menor algunas de las conexiones con otras localidades.
El documento aparece después de varias jornadas de violencia en el centro de Barcelona. Según los datos comunicados por los Mossos d’Esquadra, 128 personas fueron detenidas, 72 de ellas menores de edad; catorce agentes resultaron heridos, cuatro de gravedad, y 23 comercios fueron vandalizados. Los bomberos realizaron 33 intervenciones por incendios de elementos urbanos. La convocatoria se había difundido en redes sociales y conducía a grupos de Telegram y WhatsApp, donde se daban instrucciones sobre la vestimenta y los materiales que debían llevar los asistentes.
Golden Owl afirma haber reunido más de 10.000 publicaciones, mensajes y otros registros de siete plataformas entre el 8 y el 26 de octubre. Su reconstrucción describe una estructura sin portavoces conocidos: perfiles públicos que atraían participantes, carteles y códigos QR que dirigían a canales privados, y cuentas que difundían después las imágenes de los altercados. El estudio examinó TikTok, Instagram, Facebook, X, Telegram, WhatsApp y YouTube, y advierte de que los nombres de usuario analizados no permiten identificar legalmente a quienes controlan las cuentas.
La principal alerta del informe se basa en mensajes atribuidos al grupo de Telegram «BLOCUS-BCN 31 OCT». Según Golden Owl, sus administradores difundieron instrucciones para preparar nuevos actos en Barcelona, con referencias al saqueo de comercios, al incendio de contenedores y a ataques contra la policía. El análisis también sostiene que, tras hacerse públicos algunos mensajes, el historial del grupo fue borrado y se anunció la creación de un canal más restringido.
Las fechas y lugares que recoge Golden Owl no tienen todos la misma solidez. El informe atribuye a publicaciones y grupos asociados a Blocus convocatorias para el 31 de octubre en Barcelona y Madrid, y un llamamiento para el 2 de noviembre en Tarrasa. También detecta perfiles o carteles vinculados a otras ciudades, entre ellas Bilbao, Vitoria, Donostia, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, A Coruña, Santander y Pamplona. Para varias de ellas, sin embargo, la información procede de carteles retirados antes de ser capturados o de cuentas locales cuya actividad no demuestra por sí misma que exista un plan operativo. El propio análisis distingue entre llamadas fechadas y señales de menor confianza.
El estudio describe además una convocatoria para el 30 de noviembre bajo el lema «toda España», con Bilbao entre las ciudades mencionadas. La fecha, según Golden Owl, se sitúa un día después de las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre. La lista de ciudades procede en parte de un cartel que ya había sido eliminado cuando se elaboró el análisis, por lo que el informe rebaja el grado de certeza de algunos de esos emplazamientos.
Las autoridades catalanas ya habían confirmado que seguían la difusión de Blocus. La comisaria jefa de los Mossos, Silvi Catà, explicó que la policía monitorizaba las convocatorias y trabajaba con otros cuerpos europeos para seguir su propagación. La agencia EFE informó de que la investigación policial buscaba determinar quién estaba detrás de la plataforma anónima, que había promovido movilizaciones con referencias a las protestas estudiantiles francesas y a la «dignidad de los institutos».
RTVE Verifica también detectó convocatorias para el 31 de octubre en distintas ciudades españolas y europeas, difundidas mediante carteles de estética similar y enlaces a grupos privados. El medio comprobó que algunas cuentas habían desaparecido o restringido su contenido después de la primera protesta. Esa coincidencia apoya la existencia de una campaña de convocatoria en varias localidades, pero no demuestra que todas las cuentas compartan administradores ni que exista una dirección central común.
Golden Owl sitúa el origen de la actividad rastreada a comienzos de octubre y sostiene que varias cuentas antiguas cambiaron de nombre para adoptar la marca Blocus. También detecta perfiles que amplificaron los vídeos de Barcelona y alcanzaron cientos de miles de visualizaciones. El informe observa referencias a protestas en otros países europeos, pero afirma que no ha podido establecer que los operadores españoles y los extranjeros sean los mismos ni que exista financiación o dirección exterior.
El documento recoge asimismo mensajes de cuentas que, tras los disturbios, llamaron a ejercer violencia contra inmigrantes o contra los propios manifestantes. Golden Owl las presenta como una corriente separada: no ha encontrado pruebas de que estén coordinadas con Blocus ni entre ellas. Su inclusión apunta a un segundo riesgo identificado por los investigadores: que la convocatoria de nuevas acciones sirva también como ocasión para enfrentamientos entre grupos distintos.
El análisis deja sin resolver quién administra la red, cuántas de las convocatorias tienen capacidad real de movilización y si los llamamientos se traducirán en nuevos incidentes. Sí documenta una secuencia que va de la captación en redes abiertas a la coordinación en grupos privados y a la eliminación posterior de mensajes y perfiles. Para los Mossos, la identidad de quienes impulsaron la convocatoria de Barcelona continúa bajo investigación; para las ciudades citadas en los próximos carteles, la señal de alerta depende, por ahora, de la solidez desigual de las pruebas reunidas.
Un análisis de inteligencia de fuentes abiertas rastrea llamadas a las movilizaciones violentas para el 31 de octubre, el 2 y el 30 de noviembre. Los Mossos investigan quién está detrás de la plataforma anónima tras los altercados de Barcelona, donde fueron detenidas 128 personas
La convocatoria violenta que desembocó en los disturbios del 24 de octubre en Barcelona no terminó aquella noche. Un análisis de inteligencia de fuentes abiertas publicado por Golden Owl sostiene que la plataforma anónima Blocus ha extendido sus llamamientos a varias ciudades y prepara nuevas acciones para los próximos días. El informe identifica convocatorias para el 31 de octubre en Barcelona y Madrid, otra para el 2 de noviembre en Tarrasa y una llamada de ámbito nacional para el 30 de noviembre. La investigación atribuye a esas convocatorias distintos niveles de evidencia: considera más sólidas las relativas a Barcelona y Madrid y de confianza media o menor algunas de las conexiones con otras localidades.
El documento aparece después de varias jornadas de violencia en el centro de Barcelona. Según los datos comunicados por los Mossos d’Esquadra, 128 personas fueron detenidas, 72 de ellas menores de edad; catorce agentes resultaron heridos, cuatro de gravedad, y 23 comercios fueron vandalizados. Los bomberos realizaron 33 intervenciones por incendios de elementos urbanos. La convocatoria se había difundido en redes sociales y conducía a grupos de Telegram y WhatsApp, donde se daban instrucciones sobre la vestimenta y los materiales que debían llevar los asistentes.
Golden Owl afirma haber reunido más de 10.000 publicaciones, mensajes y otros registros de siete plataformas entre el 8 y el 26 de octubre. Su reconstrucción describe una estructura sin portavoces conocidos: perfiles públicos que atraían participantes, carteles y códigos QR que dirigían a canales privados, y cuentas que difundían después las imágenes de los altercados. El estudio examinó TikTok, Instagram, Facebook, X, Telegram, WhatsApp y YouTube, y advierte de que los nombres de usuario analizados no permiten identificar legalmente a quienes controlan las cuentas.
La principal alerta del informe se basa en mensajes atribuidos al grupo de Telegram «BLOCUS-BCN 31 OCT». Según Golden Owl, sus administradores difundieron instrucciones para preparar nuevos actos en Barcelona, con referencias al saqueo de comercios, al incendio de contenedores y a ataques contra la policía. El análisis también sostiene que, tras hacerse públicos algunos mensajes, el historial del grupo fue borrado y se anunció la creación de un canal más restringido.
Las fechas y lugares que recoge Golden Owl no tienen todos la misma solidez. El informe atribuye a publicaciones y grupos asociados a Blocus convocatorias para el 31 de octubre en Barcelona y Madrid, y un llamamiento para el 2 de noviembre en Tarrasa. También detecta perfiles o carteles vinculados a otras ciudades, entre ellas Bilbao, Vitoria, Donostia, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, A Coruña, Santander y Pamplona. Para varias de ellas, sin embargo, la información procede de carteles retirados antes de ser capturados o de cuentas locales cuya actividad no demuestra por sí misma que exista un plan operativo. El propio análisis distingue entre llamadas fechadas y señales de menor confianza.
El estudio describe además una convocatoria para el 30 de noviembre bajo el lema «toda España», con Bilbao entre las ciudades mencionadas. La fecha, según Golden Owl, se sitúa un día después de las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre. La lista de ciudades procede en parte de un cartel que ya había sido eliminado cuando se elaboró el análisis, por lo que el informe rebaja el grado de certeza de algunos de esos emplazamientos.
Las autoridades catalanas ya habían confirmado que seguían la difusión de Blocus. La comisaria jefa de los Mossos, Silvi Catà, explicó que la policía monitorizaba las convocatorias y trabajaba con otros cuerpos europeos para seguir su propagación. La agencia EFE informó de que la investigación policial buscaba determinar quién estaba detrás de la plataforma anónima, que había promovido movilizaciones con referencias a las protestas estudiantiles francesas y a la «dignidad de los institutos».
RTVE Verifica también detectó convocatorias para el 31 de octubre en distintas ciudades españolas y europeas, difundidas mediante carteles de estética similar y enlaces a grupos privados. El medio comprobó que algunas cuentas habían desaparecido o restringido su contenido después de la primera protesta. Esa coincidencia apoya la existencia de una campaña de convocatoria en varias localidades, pero no demuestra que todas las cuentas compartan administradores ni que exista una dirección central común.
Golden Owl sitúa el origen de la actividad rastreada a comienzos de octubre y sostiene que varias cuentas antiguas cambiaron de nombre para adoptar la marca Blocus. También detecta perfiles que amplificaron los vídeos de Barcelona y alcanzaron cientos de miles de visualizaciones. El informe observa referencias a protestas en otros países europeos, pero afirma que no ha podido establecer que los operadores españoles y los extranjeros sean los mismos ni que exista financiación o dirección exterior.
El documento recoge asimismo mensajes de cuentas que, tras los disturbios, llamaron a ejercer violencia contra inmigrantes o contra los propios manifestantes. Golden Owl las presenta como una corriente separada: no ha encontrado pruebas de que estén coordinadas con Blocus ni entre ellas. Su inclusión apunta a un segundo riesgo identificado por los investigadores: que la convocatoria de nuevas acciones sirva también como ocasión para enfrentamientos entre grupos distintos.
El análisis deja sin resolver quién administra la red, cuántas de las convocatorias tienen capacidad real de movilización y si los llamamientos se traducirán en nuevos incidentes. Sí documenta una secuencia que va de la captación en redes abiertas a la coordinación en grupos privados y a la eliminación posterior de mensajes y perfiles. Para los Mossos, la identidad de quienes impulsaron la convocatoria de Barcelona continúa bajo investigación; para las ciudades citadas en los próximos carteles, la señal de alerta depende, por ahora, de la solidez desigual de las pruebas reunidas.





















