Ávila
Discurso histórico de Santiago Abascal sobre la situación dramática que vive España
74 compatriotas han muerto y otros muchos han sido heridos en un accidente ferroviario injusto y evitable.
Y nosotros estamos hoy aquí precisamente no para hacer política, como están diciendo algunos. Estamos para hacer justicia, para no callar jamás, para no admitir que nos silencien y para decir que vamos a dejarnos la piel para que esto jamás vuelva a ocurrir en España.
Estamos aquí.
Hablando para manifestar nuestro luto, para manifestar nuestra rabia, para manifestar nuestro recuerdo emocionado y para manifestar nuestra solidaridad con las familias de esos españoles que se han ido tan injustamente. Hace muy pocas horas. Estamos aquí también. Y eso es quizá más importante que simplemente mostrar buenos sentimientos para mostrar y anunciar nuestro compromiso absoluto de no descansar hasta que los españoles se sientan seguros en su propia patria, hasta que los españoles se sientan seguros para volver a montar en el tren.
Hasta que los españoles se sientan protegidos por sus instituciones. Y estamos aquí también para manifestar nuestro compromiso absoluto de no parar y de no detenernos hasta que se depuren responsabilidades y hasta que se haga justicia.
Son 74 españoles muertos por ahora, pero no son 74, Son ya 120 en un año en accidentes ferroviarios. ¿Por qué no ha dimitido aún el ministro de Transportes? ¿Y por qué no ha dimitido aún el presidente del Gobierno? ¿Por qué no ha dimitido esa pareja siniestra que está detrás de la toma de decisiones en muchos aspectos de nuestra política que están degradando las instituciones y que tienen estas consecuencias?
Esa es la pregunta que nosotros nos hacemos. Yo quería empezar de esta manera tan clara, defendiendo que estamos aquí porque es nuestro trabajo estar aquí. Porque algunos decían no tenéis que parar. Hoy los españoles se han levantado por la mañana, han abierto las persianas de sus negocios. Hoy los jugadores de fútbol están jugando aquí en Ávila, la Copa del Rey.
Hoy me han dicho que había un concierto también en Ávila importante, que se produce cada año y ha ocurrido de nuevo. Y hoy los periodistas, los que nos preguntan por qué no hemos detenido esta campaña, también están haciendo su trabajo. Pues bien, nosotros no estamos de fiesta, nosotros estamos aquí haciendo nuestro trabajo y cumpliendo nuestro deber. Y que tengan claro todos aquellos que hoy quieren que callemos, que no lo van a lograr nunca, con ninguna hipocresía, con ninguna intimidación y con ningún tipo de chantaje emocional.
Nosotros estamos aquí.
Precisamente para decir que no estamos de fiesta. No somos nosotros los que andamos de bailecitos en los mítines, no somos nosotros los que vamos a Radiotelevisión Española también a bailar y hacer chistes sobre la situación de la Renfe. Eso hizo hace muy pocos días el ministro de Transportes, al que le exigimos su dimisión. Y dicho todo eso, yo quiero a todos daros las gracias por estar precisamente hoy aquí, por vuestra conciencia colectiva, por vuestra determinación, por no dejaros asustar ni condicionar.
Y del mismo modo que os doy las gracias emocionadas. Yo hoy quiero mostrar un desprecio infinito a ese ministro de Transportes y a su jefe, a Óscar Muerte y a Pedro Sánchez.
Que han convertido el 29 de noviembre, después de su brutal corrupción, de sus traiciones sin freno en un día para parar al fascismo. Así nos llaman. El otro día Puente salió él mismo diciendo precisamente que el 29 de noviembre había que parar al fascismo, que había que frenar al fascismo.
Frenar al fascismo. Les gusta mucho que frenen un tren es pedirles demasiado a estos corruptos y a estos traidores.
Porque.
No estamos para chistecitos, ni para bailes, ni para dejar nuestro trabajo y nuestra obligación, ni para callar. Que no estamos ante un error humano. No es verdad que se trate de un error humano. Si hay un error humano hay es que Pedro Sánchez y Óscar Puente sigan el gobierno. Ellos son el error humano. Pero con este accidente no es verdad que estemos ante un error humano.
Lo que es verdad es que el Gobierno se ha dado una prisa asquerosa en señalar a un pobre hombre, a un trabajador al que han expuesto cómo se apresuraron algunos a decir que era un error humano, los mismos que nos pedían callar. Como acaba de recordar aquí nuestro compañero Samuel. Esto es como si una ciudad falla en todos los semáforos.
El guardia de tráfico no puede organizar la circulación. Se produce un accidente y los políticos le echan la culpa al guardia de tráfico. Aquí hay que investigar hasta el final. ¿Qué ha pasado? Nada. ¿Qué ha pasado en Toledo? ¿Qué ha pasado en la riada de Valencia? ¿Qué ha pasado en el apagón y en todos los crímenes que este gobierno, por corrupciones y por fanatismos ideológicos, ha cometido contra su propio pueblo?
Lo que es verdad es que han intentado buscar una cabeza de turco en primer lugar y en segundo lugar, pues que les hemos visto haciendo eso que nos repugna tanto. Ya han ido al CECOP y palabreja que ya prácticamente conocemos todos como consecuencia de las inundaciones en Valencia y allí han aparecido con sus chalequito y con sus uniformes.
Y después intentarán organizar un gran funeral arrebatando la privacidad del dolor a las familias. Y allí aparecerán muchos políticos culpables con lágrimas de cocodrilo. Nosotros no somos como ellos.
No es un error humano, ni siquiera un error técnico.
Es un crimen contra los intereses de España. Porque no es normal tener un gobierno que actúa como una organización criminal en todos los órdenes. No es normal tener un gobierno que parece un gobierno coleccionista de delitos del Código Penal. Los han cometido todos y los han indultado o amnistiado todos. También la malversación, los golpes de Estado, las traiciones.
Incluso han intentado cometer delitos que eran demasiado para un clan de narcotraficantes. Cuando un clan de narcos dice a los emisarios de Ferraz que ellos no se dedican a eliminar jueces y que ellos no estaban dispuestos a hacer desaparecer a una juez y perseguir a sus hijos hasta el colegio que investigaba al hermano del presidente del gobierno. Cuando un clan de narcos tiene más moral que un gobierno.
Los españoles estamos en serio riesgo y no estamos dispuestos a callar. Eso ni ayer, ni hoy, ni mañana.
Cuando un gobierno, además de coleccionar delitos y de intentar eliminar jueces, intenta robar unas elecciones con la trampa gigantesca de la ley de nietos que VOX detectó y llevó ante el Supremo y ha salvado a los españoles de un brutal fraude electoral. Cuando un gobierno está presidido por un tipo que robó las elecciones primarias a sus propios compañeros socialistas, lo hemos sabido por los que están en el banquillo, por los que están en prisión.
Ya lo han contado todo. Cuando un gobierno, por sus corrupciones y sus fanatismos ideológicos y climáticos, destruye infraestructuras, cuando un gobierno degrada la atención sanitaria como consecuencia de regalar la sanidad pública pagada por los trabajadores españoles esforzados y humildes a todo el mundo. Cuando un gobierno entrega Ceuta a una invasión, cuando un gobierno se niega a proteger nuestra muralla y la abre ante los invasores, cuando un gobierno le dice a medio mundo que aquí están las puertas abiertas para todos y que el dinero de los impuestos de los españoles está para mantener a cualquiera que venga de fuera.
Cuando un gobierno promueve una invasión migratoria permanente, destruyendo nuestra sanidad, nuestra educación, la seguridad en las calles, el mercado de la vivienda e incluso nuestra manera de vivir y nuestra identidad. Cuando un gobierno hace todo eso. No estamos ante un gobierno, estamos ante una organización criminal que ha traicionado los intereses de todos los españoles.
Lo que ha ocurrido en Toledo no es una granizada, no es un terremoto, no es una catástrofe natural, de esas que no se pueden evitar ni paliar. No es un mal de ojo, no es una condena bíblica. Ha sido el fruto de la corrupción permanente, ha sido el fruto de la corrupción política. Ha sido el fruto de colocar a señoritas de compañía en las empresas que tenían que precisamente arreglar las vías del tren.
Ha sido el fruto de colocar a gente que hoy está en la cárcel o en el banquillo y que eran amigos de Pedro Sánchez y compañeros de viaje en el Peugeot al frente del Ministerio de Transportes. Como Ábalos hoy en la cárcel o como el consejero de la Renfe, Koldo. Vaya dos. A esos les pusieron al frente del sistema ferroviario español y después de a esos han puesto al frente a un ministro cuya mayor preocupación inmediatamente después de conocer.
La muerte de tantos españoles ha sido tuitear contra la derecha. Minutos después. Esa era la mayor preocupación de Óscar Puente. Y antes del accidente también, Y lo he dicho, frenar al fascismo, pero pedirles que frenen un tren es demasiado. Pedirles que los españoles puedan montar con seguridad en un tren y lleguen a su destino. Es demasiado pedirles que la gente no tenga que montarse en un tren.
Llamar a la familia y decirle os llamaré al llegar es pedir demasiado. A este gobierno no se lo vamos a perdonar nunca y vamos a trabajar para que se sienten en el banquillo.
Estamos ante una corrupción política que exige justicia, pero que se soluciona también desde la política. Cuando un gobierno destruye el acceso a la vivienda de todos los españoles como consecuencia de abrir las fronteras y que entren 5 millones de personas en cinco años en un país que no construye más vivienda. Eso exige una respuesta política y una solución política.
Cuando un gobierno destruye la sanidad y una sanidad ejemplar se convierte en una sanidad cada vez más degradada, en la que las listas de espera para las citas médicas o para las operaciones se alargan meses y meses y a veces más de un año, lo que lleva a veces a que haya gente que muera antes de ser operada o de ser atendida.
Eso exige una respuesta política. Cuando las políticas de un gobierno destrozan la seguridad en las calles, destrozan las carreteras que ya veis cómo están, destrozan las vías férreas o destrozan la red eléctrica como consecuencia de experimentos ideológicos del fanatismo climático. Eso necesita también una respuesta política. Y para que exista otra política hace falta que existan políticos diferentes, políticos que piensen única y exclusivamente en el interés general, no en los intereses personales o en los intereses de un partido.
Políticos que piensen en algo que no es ni de derechas ni de izquierdas, que es de sentido común, que es la prioridad nacional, que es la desregulación y las bajadas fiscales y que es porque.
No es ideológico decir que la tarea de un gobierno ha de ser, en primer lugar, defender el interés general de su propia nación. No es ideológico decir que la tarea principal de un gobierno hoy debería ser recuperar Ceuta inmediatamente y expulsar a todos los invasores, no solo para devolver la tranquilidad a los ceutíes, sino para devolver la dignidad pisoteada a todo el pueblo español.
Y no es ideológico decir que un gobierno tiene una obligación, en primer lugar con sus ciudadanos, con los que pagan los impuestos, con los nacionales y también con la gente que ha venido aquí a trabajar y a levantar España colaborando con nosotros. Esa es la primera obligación de un gobierno y por eso decimos que los españoles tienen que tener prioridad en el acceso a las ayudas de alquiler, en el acceso a las plazas de guardería y en el acceso a las ayudas sociales.
Tampoco es ideológico decir que hay que detectar todas las sobrerregulación en todos los ámbitos, en los ámbitos de la economía, que afectan a los autónomos, a las pymes, a la industria, al campo, a agricultores y ganaderos, regulaciones ideológicas que vienen de fanatismos verdes, de fanatismos climáticos, de fanatismos de género y de cosas muy alejadas del interés general y muy alejadas de la necesidad de ser competitivos en un mundo difícil.
No es ideológico decir que los impuestos tienen que ser los justos, es decir, los mínimos, y que tienen que ir destinados a los españoles, no a financiar las estructuras ferroviarias, ni en Marruecos, ni en Egipto, ni en como ha hecho este gobierno de traidores.
No es ideológico decir que el dinero de los españoles tiene que ir en primer lugar a una mejor sanidad, a una mejor educación que está absolutamente colapsada y con los peores datos. Desde la perspectiva de las comparativas internacionales que se ha conocido nunca, que tiene que estar destinado también a la seguridad en las calles, a los policías y a los guardias, y no a financiar partidos, sindicatos, organizaciones patronales y todo tipo de chiringuitos y de asociaciones ideológicas que solo respaldan a la izquierda.
No es ideológico decir todo eso es de sentido común. Y yo sé que hay muchas personas cuando nos escuchan más allá de las etiquetas falsas que nos ponen cuando nos escuchan, sin la traducción de algunos, sin el retorcimiento de nuestras palabras. Muchos españoles se sienten llamados a esa tarea de reconstrucción nacional en la que nosotros no distinguimos. No estamos llamando a la derecha, frente a la izquierda, a esa gente buena que hay en la izquierda.
Yo les pido que escuchen los discursos de esos del Frente Estrecho, que escuchen al tal 'Bustihindú' y hablando estos días en los mítines de la guerra civil de hace un siglo entre españoles. Muchos de los que estáis aquí seguro que tuvisteis abuelos o bisabuelos en bandos diferentes o tatarabuelos. No es normal escuchar a Gabriel Rufián también en Barcelona, en el mitin con Podemos hablar de la Guerra Civil.
Qué piensan esas gentes de izquierdas buenas que tienen las mismas preocupaciones que todos nosotros, que quieren que sus hijos tengan un futuro, que quieren seguridad en las calles, que quieren llegar a final de mes cuando ven a estos cafres hablar de la guerra Civil. ¿Pero en qué mundo viven? Nos dicen que tenemos que callar por este accidente, que el luto significa silencio y nos están hablando de la guerra civil de hace un siglo.
Nos dicen que tenemos que callar y que el luto implica silencio. Los mismos que montaron la que montaron por un perro que se llamaba Excalibur, o el tipo que ha puesto el amigote de Oscar Muerte que ha puesto en Renfe, que montó un lío porque había muerto un pato, un pato en el Manzanares y montó un politizó eso y nos dicen que tenemos que callar ante 74 españoles que han muerto jamás, Jamás.
Tenemos motivos para estar muy enfadados.
Pero la vida sigue y tenemos la obligación cada uno de nuestro puesto de hacer lo que nos corresponda. Y el 29 de noviembre tenemos un reto histórico para los españoles para devolver la esperanza a muchos millones de compatriotas. Has hablado de la muralla de esta ciudad magnífica con una alegoría de nuestras fronteras, Pero esa muralla me sirve a mí también para hablar de los siglos de historia que han contemplado, de las generaciones y generaciones de españoles que nos precedieron.
Nosotros no formamos parte de cualquier pueblo, de cualquier nación, de una nación. Cita inventada o de un experimento actual. Formamos parte de una de las naciones más antiguas de la historia y eso tenemos que decírnoslo mucho más a nosotros mismos. Mirando bastante atrás, podemos recordar que los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos recobraron después de siete siglos de invasión, el territorio de la patria para los españoles de norte a sur, en una tarea que no tuvo descanso.
Y que después de esas energías desbordadas que llevaron hasta Granada en 1492, no tuvieron suficiente nuestros antepasados y ofrecieron al mundo la evangelización de América y la mayor tarea de hermanamiento universal que ha ofrecido ningún pueblo a toda la historia.
Y España se agotó después de esas tareas inmensas. Y fue un poquito menos. Pero aún fuimos capaces de defendernos de la invasión del ejército más poderoso de Europa, que avanzaba sin freno y que entró en España invadiendo por la traición de nuestras élites, por la traición de nuestros gobernantes. Una vez más, los mismos o los hijos de los mismos que también permitieron la entrada de los musulmanes en el año 711.
Pues bien, nosotros formamos parte de ese pueblo. Algunos les parecerá demasiado épico. A algunos les parecerá que esto de la historia muy discutible. Muy bien, que crean en lo que quieran. Nosotros vamos a ser leales a nuestros muertos. Vamos a ser leales a nuestros padres, a nuestros abuelos y a las generaciones que nos entregaron este tesoro que es España.
Pero hoy tenemos, recordando eso, una tarea enfrente que es dificultosa, porque este tipo que está ocupando la Moncloa puede hacer cualquier cosa. ¿Pero qué es Pedro Sánchez al lado de lo que los españoles han enfrentado en su historia? La nada. Muy poca cosa. Y lo digo porque.
Es poco lo que tenemos que emular a los españoles que nos precedieron. La tarea no es tan difícil. No hay que levantarse en armas, no hay que hacer nada excepcional, Solo tenéis que ir donde vuestros amigos, donde vuestros familiares, donde vuestros compañeros de trabajo y de estudios y convencerles de que España merece otra cosa y de que España puede tener un futuro mejor.
Un futuro que signifique que los jóvenes puedan acceder a una vivienda con un salario digno y no tengan que abandonar ni Ávila ni España. Que no les digan que vamos a ser sustituidos o que van a ser sustituidos por otros jóvenes. Una esperanza también para los mayores, para los padres y los abuelos de esos chavales, para esos abuelos que no son unas gentes egoístas y materialistas, como nos quiere decir este gobierno pensando solo en la pensión, no que piensan en sus hijos, en sus nietos, en sus bisnietos y que no les gusta, lógicamente tener que emplear la pensión que se han ganado toda la vida para que ellos tengan un futuro y para que ni aún así puedan independizarse, formar un hogar y darles también descendencia a esos mayores.
Para las mujeres que tienen el derecho a ser lo que han sido en España libres y no tener el miedo de tener que vivir en cárceles de tela, ni a caminar asustadas por la calle ante esos que importa el gobierno o que sueltan de la cárcel las de Podemos a los violadores, esos que han multiplicado sus crímenes por tres desde que llegó Sánchez.
Podemos devolver una esperanza a partir del 29 de noviembre a los autónomos, a las pequeñas y medianas empresas, a esas familias esforzadas que trabajan y que dan empleo a otros y que prácticamente se levantan por la mañana pensando en cómo defenderse del gobierno, del asedio fiscal, de las normativas exageradas y que cierran la persiana. Muchos llorando porque saben que el día 20 han pagado el IVA y que ya no llegan a final de mes.
Para los agricultores y los ganaderos o para los artesanos que hicieron las mismas tareas que a lo largo de muchas generaciones hicieron sus mayores. Para esas familias que generación tras generación han trabajado en lo mismo, en el campo, en la tierra y que han alimentado a España y que hoy han sido condenadas a la falta de futuro por ese fanatismo verde, por esa competencia desleal, por esos acuerdos comerciales que les condenan.
Es mucho lo que podemos cambiar el 29 de noviembre o lo que podemos empezar a cambiar, porque no vamos a lograr cambiar todo de la noche a la mañana. Pero es mucho lo que podemos cambiar el 29 de noviembre con un esfuerzo mucho más pequeño del que hicieron nuestros antepasados para darnos esta España unida, esta España de libertad y esta España con una historia orgullosa que hemos heredado.
Muchas gracias a todos por estar aquí y adelante. Españoles de Ávila, sin miedo a nada ni a nadie. ¡Viva España!
74 compatriotas han muerto y otros muchos han sido heridos en un accidente ferroviario injusto y evitable.
Y nosotros estamos hoy aquí precisamente no para hacer política, como están diciendo algunos. Estamos para hacer justicia, para no callar jamás, para no admitir que nos silencien y para decir que vamos a dejarnos la piel para que esto jamás vuelva a ocurrir en España.
Estamos aquí.
Hablando para manifestar nuestro luto, para manifestar nuestra rabia, para manifestar nuestro recuerdo emocionado y para manifestar nuestra solidaridad con las familias de esos españoles que se han ido tan injustamente. Hace muy pocas horas. Estamos aquí también. Y eso es quizá más importante que simplemente mostrar buenos sentimientos para mostrar y anunciar nuestro compromiso absoluto de no descansar hasta que los españoles se sientan seguros en su propia patria, hasta que los españoles se sientan seguros para volver a montar en el tren.
Hasta que los españoles se sientan protegidos por sus instituciones. Y estamos aquí también para manifestar nuestro compromiso absoluto de no parar y de no detenernos hasta que se depuren responsabilidades y hasta que se haga justicia.
Son 74 españoles muertos por ahora, pero no son 74, Son ya 120 en un año en accidentes ferroviarios. ¿Por qué no ha dimitido aún el ministro de Transportes? ¿Y por qué no ha dimitido aún el presidente del Gobierno? ¿Por qué no ha dimitido esa pareja siniestra que está detrás de la toma de decisiones en muchos aspectos de nuestra política que están degradando las instituciones y que tienen estas consecuencias?
Esa es la pregunta que nosotros nos hacemos. Yo quería empezar de esta manera tan clara, defendiendo que estamos aquí porque es nuestro trabajo estar aquí. Porque algunos decían no tenéis que parar. Hoy los españoles se han levantado por la mañana, han abierto las persianas de sus negocios. Hoy los jugadores de fútbol están jugando aquí en Ávila, la Copa del Rey.
Hoy me han dicho que había un concierto también en Ávila importante, que se produce cada año y ha ocurrido de nuevo. Y hoy los periodistas, los que nos preguntan por qué no hemos detenido esta campaña, también están haciendo su trabajo. Pues bien, nosotros no estamos de fiesta, nosotros estamos aquí haciendo nuestro trabajo y cumpliendo nuestro deber. Y que tengan claro todos aquellos que hoy quieren que callemos, que no lo van a lograr nunca, con ninguna hipocresía, con ninguna intimidación y con ningún tipo de chantaje emocional.
Nosotros estamos aquí.
Precisamente para decir que no estamos de fiesta. No somos nosotros los que andamos de bailecitos en los mítines, no somos nosotros los que vamos a Radiotelevisión Española también a bailar y hacer chistes sobre la situación de la Renfe. Eso hizo hace muy pocos días el ministro de Transportes, al que le exigimos su dimisión. Y dicho todo eso, yo quiero a todos daros las gracias por estar precisamente hoy aquí, por vuestra conciencia colectiva, por vuestra determinación, por no dejaros asustar ni condicionar.
Y del mismo modo que os doy las gracias emocionadas. Yo hoy quiero mostrar un desprecio infinito a ese ministro de Transportes y a su jefe, a Óscar Muerte y a Pedro Sánchez.
Que han convertido el 29 de noviembre, después de su brutal corrupción, de sus traiciones sin freno en un día para parar al fascismo. Así nos llaman. El otro día Puente salió él mismo diciendo precisamente que el 29 de noviembre había que parar al fascismo, que había que frenar al fascismo.
Frenar al fascismo. Les gusta mucho que frenen un tren es pedirles demasiado a estos corruptos y a estos traidores.
Porque.
No estamos para chistecitos, ni para bailes, ni para dejar nuestro trabajo y nuestra obligación, ni para callar. Que no estamos ante un error humano. No es verdad que se trate de un error humano. Si hay un error humano hay es que Pedro Sánchez y Óscar Puente sigan el gobierno. Ellos son el error humano. Pero con este accidente no es verdad que estemos ante un error humano.
Lo que es verdad es que el Gobierno se ha dado una prisa asquerosa en señalar a un pobre hombre, a un trabajador al que han expuesto cómo se apresuraron algunos a decir que era un error humano, los mismos que nos pedían callar. Como acaba de recordar aquí nuestro compañero Samuel. Esto es como si una ciudad falla en todos los semáforos.
El guardia de tráfico no puede organizar la circulación. Se produce un accidente y los políticos le echan la culpa al guardia de tráfico. Aquí hay que investigar hasta el final. ¿Qué ha pasado? Nada. ¿Qué ha pasado en Toledo? ¿Qué ha pasado en la riada de Valencia? ¿Qué ha pasado en el apagón y en todos los crímenes que este gobierno, por corrupciones y por fanatismos ideológicos, ha cometido contra su propio pueblo?
Lo que es verdad es que han intentado buscar una cabeza de turco en primer lugar y en segundo lugar, pues que les hemos visto haciendo eso que nos repugna tanto. Ya han ido al CECOP y palabreja que ya prácticamente conocemos todos como consecuencia de las inundaciones en Valencia y allí han aparecido con sus chalequito y con sus uniformes.
Y después intentarán organizar un gran funeral arrebatando la privacidad del dolor a las familias. Y allí aparecerán muchos políticos culpables con lágrimas de cocodrilo. Nosotros no somos como ellos.
No es un error humano, ni siquiera un error técnico.
Es un crimen contra los intereses de España. Porque no es normal tener un gobierno que actúa como una organización criminal en todos los órdenes. No es normal tener un gobierno que parece un gobierno coleccionista de delitos del Código Penal. Los han cometido todos y los han indultado o amnistiado todos. También la malversación, los golpes de Estado, las traiciones.
Incluso han intentado cometer delitos que eran demasiado para un clan de narcotraficantes. Cuando un clan de narcos dice a los emisarios de Ferraz que ellos no se dedican a eliminar jueces y que ellos no estaban dispuestos a hacer desaparecer a una juez y perseguir a sus hijos hasta el colegio que investigaba al hermano del presidente del gobierno. Cuando un clan de narcos tiene más moral que un gobierno.
Los españoles estamos en serio riesgo y no estamos dispuestos a callar. Eso ni ayer, ni hoy, ni mañana.
Cuando un gobierno, además de coleccionar delitos y de intentar eliminar jueces, intenta robar unas elecciones con la trampa gigantesca de la ley de nietos que VOX detectó y llevó ante el Supremo y ha salvado a los españoles de un brutal fraude electoral. Cuando un gobierno está presidido por un tipo que robó las elecciones primarias a sus propios compañeros socialistas, lo hemos sabido por los que están en el banquillo, por los que están en prisión.
Ya lo han contado todo. Cuando un gobierno, por sus corrupciones y sus fanatismos ideológicos y climáticos, destruye infraestructuras, cuando un gobierno degrada la atención sanitaria como consecuencia de regalar la sanidad pública pagada por los trabajadores españoles esforzados y humildes a todo el mundo. Cuando un gobierno entrega Ceuta a una invasión, cuando un gobierno se niega a proteger nuestra muralla y la abre ante los invasores, cuando un gobierno le dice a medio mundo que aquí están las puertas abiertas para todos y que el dinero de los impuestos de los españoles está para mantener a cualquiera que venga de fuera.
Cuando un gobierno promueve una invasión migratoria permanente, destruyendo nuestra sanidad, nuestra educación, la seguridad en las calles, el mercado de la vivienda e incluso nuestra manera de vivir y nuestra identidad. Cuando un gobierno hace todo eso. No estamos ante un gobierno, estamos ante una organización criminal que ha traicionado los intereses de todos los españoles.
Lo que ha ocurrido en Toledo no es una granizada, no es un terremoto, no es una catástrofe natural, de esas que no se pueden evitar ni paliar. No es un mal de ojo, no es una condena bíblica. Ha sido el fruto de la corrupción permanente, ha sido el fruto de la corrupción política. Ha sido el fruto de colocar a señoritas de compañía en las empresas que tenían que precisamente arreglar las vías del tren.
Ha sido el fruto de colocar a gente que hoy está en la cárcel o en el banquillo y que eran amigos de Pedro Sánchez y compañeros de viaje en el Peugeot al frente del Ministerio de Transportes. Como Ábalos hoy en la cárcel o como el consejero de la Renfe, Koldo. Vaya dos. A esos les pusieron al frente del sistema ferroviario español y después de a esos han puesto al frente a un ministro cuya mayor preocupación inmediatamente después de conocer.
La muerte de tantos españoles ha sido tuitear contra la derecha. Minutos después. Esa era la mayor preocupación de Óscar Puente. Y antes del accidente también, Y lo he dicho, frenar al fascismo, pero pedirles que frenen un tren es demasiado. Pedirles que los españoles puedan montar con seguridad en un tren y lleguen a su destino. Es demasiado pedirles que la gente no tenga que montarse en un tren.
Llamar a la familia y decirle os llamaré al llegar es pedir demasiado. A este gobierno no se lo vamos a perdonar nunca y vamos a trabajar para que se sienten en el banquillo.
Estamos ante una corrupción política que exige justicia, pero que se soluciona también desde la política. Cuando un gobierno destruye el acceso a la vivienda de todos los españoles como consecuencia de abrir las fronteras y que entren 5 millones de personas en cinco años en un país que no construye más vivienda. Eso exige una respuesta política y una solución política.
Cuando un gobierno destruye la sanidad y una sanidad ejemplar se convierte en una sanidad cada vez más degradada, en la que las listas de espera para las citas médicas o para las operaciones se alargan meses y meses y a veces más de un año, lo que lleva a veces a que haya gente que muera antes de ser operada o de ser atendida.
Eso exige una respuesta política. Cuando las políticas de un gobierno destrozan la seguridad en las calles, destrozan las carreteras que ya veis cómo están, destrozan las vías férreas o destrozan la red eléctrica como consecuencia de experimentos ideológicos del fanatismo climático. Eso necesita también una respuesta política. Y para que exista otra política hace falta que existan políticos diferentes, políticos que piensen única y exclusivamente en el interés general, no en los intereses personales o en los intereses de un partido.
Políticos que piensen en algo que no es ni de derechas ni de izquierdas, que es de sentido común, que es la prioridad nacional, que es la desregulación y las bajadas fiscales y que es porque.
No es ideológico decir que la tarea de un gobierno ha de ser, en primer lugar, defender el interés general de su propia nación. No es ideológico decir que la tarea principal de un gobierno hoy debería ser recuperar Ceuta inmediatamente y expulsar a todos los invasores, no solo para devolver la tranquilidad a los ceutíes, sino para devolver la dignidad pisoteada a todo el pueblo español.
Y no es ideológico decir que un gobierno tiene una obligación, en primer lugar con sus ciudadanos, con los que pagan los impuestos, con los nacionales y también con la gente que ha venido aquí a trabajar y a levantar España colaborando con nosotros. Esa es la primera obligación de un gobierno y por eso decimos que los españoles tienen que tener prioridad en el acceso a las ayudas de alquiler, en el acceso a las plazas de guardería y en el acceso a las ayudas sociales.
Tampoco es ideológico decir que hay que detectar todas las sobrerregulación en todos los ámbitos, en los ámbitos de la economía, que afectan a los autónomos, a las pymes, a la industria, al campo, a agricultores y ganaderos, regulaciones ideológicas que vienen de fanatismos verdes, de fanatismos climáticos, de fanatismos de género y de cosas muy alejadas del interés general y muy alejadas de la necesidad de ser competitivos en un mundo difícil.
No es ideológico decir que los impuestos tienen que ser los justos, es decir, los mínimos, y que tienen que ir destinados a los españoles, no a financiar las estructuras ferroviarias, ni en Marruecos, ni en Egipto, ni en como ha hecho este gobierno de traidores.
No es ideológico decir que el dinero de los españoles tiene que ir en primer lugar a una mejor sanidad, a una mejor educación que está absolutamente colapsada y con los peores datos. Desde la perspectiva de las comparativas internacionales que se ha conocido nunca, que tiene que estar destinado también a la seguridad en las calles, a los policías y a los guardias, y no a financiar partidos, sindicatos, organizaciones patronales y todo tipo de chiringuitos y de asociaciones ideológicas que solo respaldan a la izquierda.
No es ideológico decir todo eso es de sentido común. Y yo sé que hay muchas personas cuando nos escuchan más allá de las etiquetas falsas que nos ponen cuando nos escuchan, sin la traducción de algunos, sin el retorcimiento de nuestras palabras. Muchos españoles se sienten llamados a esa tarea de reconstrucción nacional en la que nosotros no distinguimos. No estamos llamando a la derecha, frente a la izquierda, a esa gente buena que hay en la izquierda.
Yo les pido que escuchen los discursos de esos del Frente Estrecho, que escuchen al tal 'Bustihindú' y hablando estos días en los mítines de la guerra civil de hace un siglo entre españoles. Muchos de los que estáis aquí seguro que tuvisteis abuelos o bisabuelos en bandos diferentes o tatarabuelos. No es normal escuchar a Gabriel Rufián también en Barcelona, en el mitin con Podemos hablar de la Guerra Civil.
Qué piensan esas gentes de izquierdas buenas que tienen las mismas preocupaciones que todos nosotros, que quieren que sus hijos tengan un futuro, que quieren seguridad en las calles, que quieren llegar a final de mes cuando ven a estos cafres hablar de la guerra Civil. ¿Pero en qué mundo viven? Nos dicen que tenemos que callar por este accidente, que el luto significa silencio y nos están hablando de la guerra civil de hace un siglo.
Nos dicen que tenemos que callar y que el luto implica silencio. Los mismos que montaron la que montaron por un perro que se llamaba Excalibur, o el tipo que ha puesto el amigote de Oscar Muerte que ha puesto en Renfe, que montó un lío porque había muerto un pato, un pato en el Manzanares y montó un politizó eso y nos dicen que tenemos que callar ante 74 españoles que han muerto jamás, Jamás.
Tenemos motivos para estar muy enfadados.
Pero la vida sigue y tenemos la obligación cada uno de nuestro puesto de hacer lo que nos corresponda. Y el 29 de noviembre tenemos un reto histórico para los españoles para devolver la esperanza a muchos millones de compatriotas. Has hablado de la muralla de esta ciudad magnífica con una alegoría de nuestras fronteras, Pero esa muralla me sirve a mí también para hablar de los siglos de historia que han contemplado, de las generaciones y generaciones de españoles que nos precedieron.
Nosotros no formamos parte de cualquier pueblo, de cualquier nación, de una nación. Cita inventada o de un experimento actual. Formamos parte de una de las naciones más antiguas de la historia y eso tenemos que decírnoslo mucho más a nosotros mismos. Mirando bastante atrás, podemos recordar que los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos recobraron después de siete siglos de invasión, el territorio de la patria para los españoles de norte a sur, en una tarea que no tuvo descanso.
Y que después de esas energías desbordadas que llevaron hasta Granada en 1492, no tuvieron suficiente nuestros antepasados y ofrecieron al mundo la evangelización de América y la mayor tarea de hermanamiento universal que ha ofrecido ningún pueblo a toda la historia.
Y España se agotó después de esas tareas inmensas. Y fue un poquito menos. Pero aún fuimos capaces de defendernos de la invasión del ejército más poderoso de Europa, que avanzaba sin freno y que entró en España invadiendo por la traición de nuestras élites, por la traición de nuestros gobernantes. Una vez más, los mismos o los hijos de los mismos que también permitieron la entrada de los musulmanes en el año 711.
Pues bien, nosotros formamos parte de ese pueblo. Algunos les parecerá demasiado épico. A algunos les parecerá que esto de la historia muy discutible. Muy bien, que crean en lo que quieran. Nosotros vamos a ser leales a nuestros muertos. Vamos a ser leales a nuestros padres, a nuestros abuelos y a las generaciones que nos entregaron este tesoro que es España.
Pero hoy tenemos, recordando eso, una tarea enfrente que es dificultosa, porque este tipo que está ocupando la Moncloa puede hacer cualquier cosa. ¿Pero qué es Pedro Sánchez al lado de lo que los españoles han enfrentado en su historia? La nada. Muy poca cosa. Y lo digo porque.
Es poco lo que tenemos que emular a los españoles que nos precedieron. La tarea no es tan difícil. No hay que levantarse en armas, no hay que hacer nada excepcional, Solo tenéis que ir donde vuestros amigos, donde vuestros familiares, donde vuestros compañeros de trabajo y de estudios y convencerles de que España merece otra cosa y de que España puede tener un futuro mejor.
Un futuro que signifique que los jóvenes puedan acceder a una vivienda con un salario digno y no tengan que abandonar ni Ávila ni España. Que no les digan que vamos a ser sustituidos o que van a ser sustituidos por otros jóvenes. Una esperanza también para los mayores, para los padres y los abuelos de esos chavales, para esos abuelos que no son unas gentes egoístas y materialistas, como nos quiere decir este gobierno pensando solo en la pensión, no que piensan en sus hijos, en sus nietos, en sus bisnietos y que no les gusta, lógicamente tener que emplear la pensión que se han ganado toda la vida para que ellos tengan un futuro y para que ni aún así puedan independizarse, formar un hogar y darles también descendencia a esos mayores.
Para las mujeres que tienen el derecho a ser lo que han sido en España libres y no tener el miedo de tener que vivir en cárceles de tela, ni a caminar asustadas por la calle ante esos que importa el gobierno o que sueltan de la cárcel las de Podemos a los violadores, esos que han multiplicado sus crímenes por tres desde que llegó Sánchez.
Podemos devolver una esperanza a partir del 29 de noviembre a los autónomos, a las pequeñas y medianas empresas, a esas familias esforzadas que trabajan y que dan empleo a otros y que prácticamente se levantan por la mañana pensando en cómo defenderse del gobierno, del asedio fiscal, de las normativas exageradas y que cierran la persiana. Muchos llorando porque saben que el día 20 han pagado el IVA y que ya no llegan a final de mes.
Para los agricultores y los ganaderos o para los artesanos que hicieron las mismas tareas que a lo largo de muchas generaciones hicieron sus mayores. Para esas familias que generación tras generación han trabajado en lo mismo, en el campo, en la tierra y que han alimentado a España y que hoy han sido condenadas a la falta de futuro por ese fanatismo verde, por esa competencia desleal, por esos acuerdos comerciales que les condenan.
Es mucho lo que podemos cambiar el 29 de noviembre o lo que podemos empezar a cambiar, porque no vamos a lograr cambiar todo de la noche a la mañana. Pero es mucho lo que podemos cambiar el 29 de noviembre con un esfuerzo mucho más pequeño del que hicieron nuestros antepasados para darnos esta España unida, esta España de libertad y esta España con una historia orgullosa que hemos heredado.
Muchas gracias a todos por estar aquí y adelante. Españoles de Ávila, sin miedo a nada ni a nadie. ¡Viva España!





















