Informe de CEU CEFAS
El Gobierno de Pedro Sánchez quiso incorporar más de 250.000 electores al censo español
Un informe de CEU CEFAS calcula que la llamada «Ley de nietos» habría incorporado unos 250.000 electores al CERA hasta agosto de 2026. La cifra es una estimación del estudio: el INE no publica un desglose oficial que permita aislar a quienes se inscribieron por esta vía
![[Img #31418]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/4991_screenshot-2026-11-04-at-09-03-00-inmigrantes-ceuta-youtube-buscar-con-google.png)
El censo electoral de los españoles residentes en el extranjero ha crecido con fuerza en las últimas décadas, aunque el aumento no responde principalmente a una nueva oleada de emigración desde España. Esa es la conclusión central del informe Españoles en el extranjero, censo electoral exterior y «Ley de nietos», elaborado por el Observatorio Demográfico de CEU CEFAS a partir, sobre todo, de datos del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) y del censo electoral CERA.
El estudio calcula que a mediados de 2026 vivían fuera de España alrededor de 3,32 millones de ciudadanos con nacionalidad española, casi el triple que en 2009. Aproximadamente el 74% habría nacido fuera del país. La cifra de partida del INE es más precisa: el PERE registraba 3.202.002 personas a 1 de enero de 2026, un 5,1% más que un año antes; cuatro de cada cinco nuevas inscripciones de 2025 correspondieron a personas nacidas en el extranjero. La estimación de 3,32 millones para agosto, en cambio, es un cálculo del informe, no un dato publicado por el INE para esa fecha.
La investigación contrapone esa evolución al aumento mucho menor de españoles nacidos en España que residen fuera. Entre 2009 y 2026, sostiene, ese grupo creció en 227.207 personas, frente a más de 1,5 millones de incremento entre los nacidos en el extranjero. El informe advierte, no obstante, de que los datos disponibles no permiten reconstruir por completo los movimientos de nacionalizados que emigran y de descendientes de españoles que se trasladan a España. Por eso, reconoce que no puede determinar con exactitud el origen de todas las nuevas altas en el exterior.
El otro foco del estudio es el CERA. Según sus cálculos, el censo de residentes en el extranjero alcanzó 2.747.688 electores el 1 de agosto de 2026, frente a poco más de un millón en 2002. Su peso en el censo electoral habría pasado del 3% al 7,1%. La concentración es especialmente elevada en algunas provincias con una larga historia migratoria: el informe sitúa en Ourense el porcentaje más alto, con un 30,8% de electores inscritos en el exterior.
La dimensión de la llamada «Ley de nietos» exige más cautela. El estudio estima que unos 250.000 nuevos electores del CERA podrían atribuirse a esa vía hasta agosto de 2026, alrededor del 0,6% del censo total. No es un recuento administrativo: los autores comparan el crecimiento del CERA desde finales de 2022 con el de periodos anteriores y subrayan que no existe un desglose oficial completo que permita identificar a todos los inscritos por esta causa. El informe recoge, además, datos del Ministerio de Asuntos Exteriores según los cuales hasta el 31 de mayo de 2026 se habían presentado más de 1,2 millones de solicitudes y se habían registrado como españoles 333.696 solicitantes. Son magnitudes distintas: una cifra cuenta personas registradas como españolas; la otra estima cuántas habrían entrado en el censo exterior por esta vía.
La normativa de 2022 permite optar a la nacionalidad, entre otros supuestos, a descendientes de españoles que sufrieron exilio y perdieron o renunciaron a la nacionalidad. La controversia se ha centrado en la instrucción administrativa de octubre de ese año y en cómo interpretó esos requisitos. En septiembre, el Tribunal Supremo suspendió cautelarmente determinados efectos electorales para quienes accedieron mediante esa interpretación; el 12 de octubre rechazó el recurso del Gobierno y mantuvo la medida. La suspensión afecta al voto en el CERA de las personas comprendidas en el auto, salvo que acrediten el exilio en los términos exigidos. No equivale a anular su nacionalidad ni constituye una sentencia definitiva sobre el fondo del litigio.
El informe plantea dos escenarios electorales. Si se mantuviera la participación registrada en 2023 —8,87% en el CERA, frente al 70,35% entre los residentes en España—, los autores calculan que el voto exterior tendría un efecto limitado en el resultado general. Para que adquiriera capacidad decisiva, sostienen, tendrían que coincidir un crecimiento mucho mayor del electorado exterior, un aumento notable de la participación, una distribución política muy desigual respecto al voto interior y un resultado muy ajustado entre los bloques.
El documento va más allá de describir los datos y defiende revisar las condiciones de acceso a la nacionalidad y el voto exterior. Esa propuesta forma parte de la posición de sus autores. Su aportación cuantitativa más relevante es otra: mostrar que el crecimiento del censo exterior es un fenómeno de gran alcance, pero advertir también que la incidencia concreta de la «Ley de nietos» no puede conocerse con precisión a partir de las estadísticas agregadas disponibles. Para las elecciones del 29 de noviembre, el INE cifra en 2.769.645 los electores residentes en el extranjero; la cifra incluye el conjunto del CERA y no identifica por sí sola a quienes obtuvieron la nacionalidad a través de esa vía.
Un informe de CEU CEFAS calcula que la llamada «Ley de nietos» habría incorporado unos 250.000 electores al CERA hasta agosto de 2026. La cifra es una estimación del estudio: el INE no publica un desglose oficial que permita aislar a quienes se inscribieron por esta vía
![[Img #31418]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/4991_screenshot-2026-11-04-at-09-03-00-inmigrantes-ceuta-youtube-buscar-con-google.png)
El censo electoral de los españoles residentes en el extranjero ha crecido con fuerza en las últimas décadas, aunque el aumento no responde principalmente a una nueva oleada de emigración desde España. Esa es la conclusión central del informe Españoles en el extranjero, censo electoral exterior y «Ley de nietos», elaborado por el Observatorio Demográfico de CEU CEFAS a partir, sobre todo, de datos del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) y del censo electoral CERA.
El estudio calcula que a mediados de 2026 vivían fuera de España alrededor de 3,32 millones de ciudadanos con nacionalidad española, casi el triple que en 2009. Aproximadamente el 74% habría nacido fuera del país. La cifra de partida del INE es más precisa: el PERE registraba 3.202.002 personas a 1 de enero de 2026, un 5,1% más que un año antes; cuatro de cada cinco nuevas inscripciones de 2025 correspondieron a personas nacidas en el extranjero. La estimación de 3,32 millones para agosto, en cambio, es un cálculo del informe, no un dato publicado por el INE para esa fecha.
La investigación contrapone esa evolución al aumento mucho menor de españoles nacidos en España que residen fuera. Entre 2009 y 2026, sostiene, ese grupo creció en 227.207 personas, frente a más de 1,5 millones de incremento entre los nacidos en el extranjero. El informe advierte, no obstante, de que los datos disponibles no permiten reconstruir por completo los movimientos de nacionalizados que emigran y de descendientes de españoles que se trasladan a España. Por eso, reconoce que no puede determinar con exactitud el origen de todas las nuevas altas en el exterior.
El otro foco del estudio es el CERA. Según sus cálculos, el censo de residentes en el extranjero alcanzó 2.747.688 electores el 1 de agosto de 2026, frente a poco más de un millón en 2002. Su peso en el censo electoral habría pasado del 3% al 7,1%. La concentración es especialmente elevada en algunas provincias con una larga historia migratoria: el informe sitúa en Ourense el porcentaje más alto, con un 30,8% de electores inscritos en el exterior.
La dimensión de la llamada «Ley de nietos» exige más cautela. El estudio estima que unos 250.000 nuevos electores del CERA podrían atribuirse a esa vía hasta agosto de 2026, alrededor del 0,6% del censo total. No es un recuento administrativo: los autores comparan el crecimiento del CERA desde finales de 2022 con el de periodos anteriores y subrayan que no existe un desglose oficial completo que permita identificar a todos los inscritos por esta causa. El informe recoge, además, datos del Ministerio de Asuntos Exteriores según los cuales hasta el 31 de mayo de 2026 se habían presentado más de 1,2 millones de solicitudes y se habían registrado como españoles 333.696 solicitantes. Son magnitudes distintas: una cifra cuenta personas registradas como españolas; la otra estima cuántas habrían entrado en el censo exterior por esta vía.
La normativa de 2022 permite optar a la nacionalidad, entre otros supuestos, a descendientes de españoles que sufrieron exilio y perdieron o renunciaron a la nacionalidad. La controversia se ha centrado en la instrucción administrativa de octubre de ese año y en cómo interpretó esos requisitos. En septiembre, el Tribunal Supremo suspendió cautelarmente determinados efectos electorales para quienes accedieron mediante esa interpretación; el 12 de octubre rechazó el recurso del Gobierno y mantuvo la medida. La suspensión afecta al voto en el CERA de las personas comprendidas en el auto, salvo que acrediten el exilio en los términos exigidos. No equivale a anular su nacionalidad ni constituye una sentencia definitiva sobre el fondo del litigio.
El informe plantea dos escenarios electorales. Si se mantuviera la participación registrada en 2023 —8,87% en el CERA, frente al 70,35% entre los residentes en España—, los autores calculan que el voto exterior tendría un efecto limitado en el resultado general. Para que adquiriera capacidad decisiva, sostienen, tendrían que coincidir un crecimiento mucho mayor del electorado exterior, un aumento notable de la participación, una distribución política muy desigual respecto al voto interior y un resultado muy ajustado entre los bloques.
El documento va más allá de describir los datos y defiende revisar las condiciones de acceso a la nacionalidad y el voto exterior. Esa propuesta forma parte de la posición de sus autores. Su aportación cuantitativa más relevante es otra: mostrar que el crecimiento del censo exterior es un fenómeno de gran alcance, pero advertir también que la incidencia concreta de la «Ley de nietos» no puede conocerse con precisión a partir de las estadísticas agregadas disponibles. Para las elecciones del 29 de noviembre, el INE cifra en 2.769.645 los electores residentes en el extranjero; la cifra incluye el conjunto del CERA y no identifica por sí sola a quienes obtuvieron la nacionalidad a través de esa vía.





















