Un tren de luto
Me he estremecido al ver en la red social X la foto de un tren con un crespón negro. La foto la había publicado el pasado 3 de noviembre alguien con el nombre de “Rodrigo 30”. Realmente no había motivo alguno para extrañarse de la presencia de ese crespón en un tren, pues estábamos dentro de los tres días de luto decretados con motivo del terrible accidente de Urda. Pero estoy seguro de que el propio autor de la foto se estremeció también con lo que tenía ante sus ojos, por ello la publicó con este comentario: “Qué estampa más dura me acabo de encontrar ahora mismo en Príncipe Pío. El 190M con el lazo negro”.
El crespón estaba colocado en el frontal del primer coche de ese tren, que lucía el número 190M. Y la realidad es que quien decidió hace 20 años que ese coche 190M siguiera circulando debería haber ordenado que circulase siempre con ese crespón o con algún otro elemento que recordase su terrible historia. Pero no ha sido así. Llevan 20 años haciendo circular ese tren como si nada notable hubiese ocurrido dentro de él. Y los que conocemos su historia y llevamos años publicándolo nos asombramos de que eso continúe así. Los viajeros acceden a él con la mayor naturalidad. Sigue circulando, parando y recibiendo viajeros en el mismo lugar en el que se perpetró la terrible tragedia. Incluso seguirán subiendo a él supervivientes de aquel trágico hecho, personas que salvaron de milagro sus vidas, familiares y amigos de los que no sobrevivieron. ¿Alguien ha pensado en lo que sentirían todas esas personas si se enteraran de que suben de nuevo al tren en el que vieron destrozadas sus vidas, en el que volverían sin duda a revivir aquellos terribles hechos?
Y es que, en ese tren, en ese coche 190M, el 11 de marzo de 2004 sangrientos terroristas asesinaron a 14 personas y causaron numerosos heridos en la estación de Santa Eugenia. Ese coche debería estar retirado de la circulación, conservado y expuesto en un lugar público. Ese 190M sería el mejor monumento a las víctimas del 11-M.
Pero esa trágica historia se oculta deliberadamente. En ningún otro país del mundo podría ocurrir algo parecido. Y muchos se preguntarán ¿cómo es posible que un tren del 11-M, supuestamente desguazado dos días después, esté ahora circulando normalmente por las Cercanías de Madrid, por el Corredor del Henares, por la estación de Santa Eugenia, y nadie hable de ello, nadie dé una explicación oficial del asunto?
Es conocido que, poco después del 11-M se dieron todos los trenes por desguazados. Es lo que se les decía a las partes presentes en la causa y en el juicio. La propia sentencia afirmó que los trenes fueron desguazados el 13 de marzo. Es de sobra conocido, y no parece necesario entrar en detalles, que en varias ocasiones abogados y peritos manifestaron la necesidad de investigar los trenes, de disponer de más evidencias procedentes de ellos, y siempre se les decía que no había más, e incluso que los trenes habían sido fundidos. Si embargo, el tren de Santa Eugenia fue trasladado el 12 de marzo a la estación de Vicálvaro Clasificación, lugar al que los Tedax de Madrid habían pedido precisamente que se llevaran los trenes para investigarlos durante semanas. Allí estuvo el tren apartado, no durante algunas semanas, sino durante nada menos que seis meses, sin que haya trascendido investigación alguna allí realizada. El 11 de septiembre fue llevado al taller de Tafesa en Villaverde para su reparación, y en junio de 2005 volvía a ser incorporado al servicio.
Pero esa reparación fue muy especial. Todo el material próximo al foco de explosión fue discretamente conservado en el propio taller, policías y guardias civiles lo visitaron dos veces durante la reparación para examinar los materiales. Tampoco ha trascendido informe alguno relativo a esas vistas, que oficialmente no existieron, pues el tren ya hacía seis meses que había sido desguazado. Finalmente, ese material del foco que se había conservado en secreto fue “robado” por supuestos ladrones que contaban con la colaboración de la policía municipal para regular el movimiento de los camiones, mientras agentes de la nacional aparecían por la puerta del taller.
Y ahora nos encontramos con el supuestamente desguazado coche 190M circulando con un crespón negro por el Corredor del Henares, parando con su crespón en Santa Eugenia ¿Cabe mayor indignidad?
(*) Carlos Sánchez de Roda es Ingeniero de caminos, autor de los libros Los misterios del 11-M y 11-M, la investigación prohibida
![[Img #31433]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/8707_imagen2.jpg)
Me he estremecido al ver en la red social X la foto de un tren con un crespón negro. La foto la había publicado el pasado 3 de noviembre alguien con el nombre de “Rodrigo 30”. Realmente no había motivo alguno para extrañarse de la presencia de ese crespón en un tren, pues estábamos dentro de los tres días de luto decretados con motivo del terrible accidente de Urda. Pero estoy seguro de que el propio autor de la foto se estremeció también con lo que tenía ante sus ojos, por ello la publicó con este comentario: “Qué estampa más dura me acabo de encontrar ahora mismo en Príncipe Pío. El 190M con el lazo negro”.
El crespón estaba colocado en el frontal del primer coche de ese tren, que lucía el número 190M. Y la realidad es que quien decidió hace 20 años que ese coche 190M siguiera circulando debería haber ordenado que circulase siempre con ese crespón o con algún otro elemento que recordase su terrible historia. Pero no ha sido así. Llevan 20 años haciendo circular ese tren como si nada notable hubiese ocurrido dentro de él. Y los que conocemos su historia y llevamos años publicándolo nos asombramos de que eso continúe así. Los viajeros acceden a él con la mayor naturalidad. Sigue circulando, parando y recibiendo viajeros en el mismo lugar en el que se perpetró la terrible tragedia. Incluso seguirán subiendo a él supervivientes de aquel trágico hecho, personas que salvaron de milagro sus vidas, familiares y amigos de los que no sobrevivieron. ¿Alguien ha pensado en lo que sentirían todas esas personas si se enteraran de que suben de nuevo al tren en el que vieron destrozadas sus vidas, en el que volverían sin duda a revivir aquellos terribles hechos?
Y es que, en ese tren, en ese coche 190M, el 11 de marzo de 2004 sangrientos terroristas asesinaron a 14 personas y causaron numerosos heridos en la estación de Santa Eugenia. Ese coche debería estar retirado de la circulación, conservado y expuesto en un lugar público. Ese 190M sería el mejor monumento a las víctimas del 11-M.
Pero esa trágica historia se oculta deliberadamente. En ningún otro país del mundo podría ocurrir algo parecido. Y muchos se preguntarán ¿cómo es posible que un tren del 11-M, supuestamente desguazado dos días después, esté ahora circulando normalmente por las Cercanías de Madrid, por el Corredor del Henares, por la estación de Santa Eugenia, y nadie hable de ello, nadie dé una explicación oficial del asunto?
Es conocido que, poco después del 11-M se dieron todos los trenes por desguazados. Es lo que se les decía a las partes presentes en la causa y en el juicio. La propia sentencia afirmó que los trenes fueron desguazados el 13 de marzo. Es de sobra conocido, y no parece necesario entrar en detalles, que en varias ocasiones abogados y peritos manifestaron la necesidad de investigar los trenes, de disponer de más evidencias procedentes de ellos, y siempre se les decía que no había más, e incluso que los trenes habían sido fundidos. Si embargo, el tren de Santa Eugenia fue trasladado el 12 de marzo a la estación de Vicálvaro Clasificación, lugar al que los Tedax de Madrid habían pedido precisamente que se llevaran los trenes para investigarlos durante semanas. Allí estuvo el tren apartado, no durante algunas semanas, sino durante nada menos que seis meses, sin que haya trascendido investigación alguna allí realizada. El 11 de septiembre fue llevado al taller de Tafesa en Villaverde para su reparación, y en junio de 2005 volvía a ser incorporado al servicio.
Pero esa reparación fue muy especial. Todo el material próximo al foco de explosión fue discretamente conservado en el propio taller, policías y guardias civiles lo visitaron dos veces durante la reparación para examinar los materiales. Tampoco ha trascendido informe alguno relativo a esas vistas, que oficialmente no existieron, pues el tren ya hacía seis meses que había sido desguazado. Finalmente, ese material del foco que se había conservado en secreto fue “robado” por supuestos ladrones que contaban con la colaboración de la policía municipal para regular el movimiento de los camiones, mientras agentes de la nacional aparecían por la puerta del taller.
Y ahora nos encontramos con el supuestamente desguazado coche 190M circulando con un crespón negro por el Corredor del Henares, parando con su crespón en Santa Eugenia ¿Cabe mayor indignidad?
(*) Carlos Sánchez de Roda es Ingeniero de caminos, autor de los libros Los misterios del 11-M y 11-M, la investigación prohibida
![[Img #31433]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/8707_imagen2.jpg)





















