Eliodoro de la Torre: historia de una foto
Con Eliodoro de la Torre, consejero de Hacienda del primer Gobierno Vasco, el presidido por José Antonio Aguirre, pasa una cosa muy curiosa: las fotos oficiales lo confunden y nadie hasta ahora se ha preocupado de afinar la cuestión.
Tomamos como foto oficial esta, que aparece en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco:
![[Img #31441]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/4585_imagen1.png)
Pero resulta que en el mismo archivo también aparece esta otra, en la que se le muestra junto con José Antonio Aguirre y Jesús María Leizaola:
![[Img #31443]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/1879_imagen2.png)
De esta foto se dice, en el pie de foto del Archivo Histórico del Nacionalismo vasco que está tomada en París con motivo del Congreso Mundial Vasco de 1956, pero se trata de un error de datación. No pudo ser tomada en ese momento porque Eliodoro de la Torre había fallecido diez años antes, en 1946.
Por lo tanto esta foto como está bien datada y localizada es en el Archivo del Nacionalismo Vasco de la página web de la Fundación Sabino Arana, donde la sitúan en París, en la sede del Gobierno Vasco, sin duda en el edificio de la Avenida Marceau, nº 11.
Eliodoro de la Torre aparece notablemente envejecido respecto de la foto anterior. No en vano le llevaba 15 años al lehendakari Aguirre. Eliodoro de la Torre falleció a los 62 años y eso en aquella época se notaba. La foto se tuvo que tomar poco antes de su fallecimiento, ya que la sede de París fue reocupada por el Gobierno Vasco con motivo de la liberación de la capital francesa de 25 de agosto de 1944.
Por lo tanto, la foto que reproducimos en nuestro libro El palacete vasco de París y en la que indicamos, en las páginas de créditos, quiénes son los personajes principales que aparecen en la primera fila, el que indicamos como Eliodoro de la Torre, obviamente, no lo es. Suprimiremos el dato si hay ocasión de una próxima reimpresión del libro. La diferencia salta a la vista si comprobamos la altura: Eliodoro de la Torre era un pelín más alto que José Antonio Aguirre y más mayor de lo que aparece en esa foto. No sabemos quién podría ser, aunque se parece, sobre todo por las características gafas de la época. Podría ser Juan de los Toyos, el consejero socialista, que también llevaba gafas y era bajito, pero descartamos de plano también esa posibilidad porque no se parecen por la facciones de la cara en nada tampoco.
Ahí queda la incógnita de ese personaje. Estimamos que podría ser alguno de los personajes franceses que reclutaron para dar cuerpo a las sociedades ficticias que crearon como tapadera en el exterior para los diferentes departamentos del Gobierno vasco.
![[Img #31442]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/1322_imagen3.png)
Esta es la foto original cuyo montaje reproducimos en la portada de nuestro libro (con la autorización expresa para el caso de la Fundación Sabino Arana). Como se puede comprobar por el fondo original, si la comparamos con la anterior, veremos que el fondo de pared con la ikurriña es el mismo. Estamos en la sede de la Avenida Marceau, 11, de París. Pero ese personaje que nosotros damos como Eliodoro de la Torre no es tal. El de la foto es más bajito que Aguirre y por edad también parece coetáneo de Aguirre, cuando Eliodoro de la Torre ya vimos que es bastante mayor que Aguirre y Leizaola y un pelín más alto que Aguirre.
Aprovechamos para contar un poco lo que fue este personaje. Era el consejero de Hacienda y manejaba todos los dineros que circulaban en el Gobierno Vasco. Como contamos en nuestro libro, Eliodoro de la Torre nunca dio ninguna explicación de lo que hicieron con los 550 millones de pesetas que recibieron del Gobierno de la Segunda República al inicio de la Guerra Civil para defender Vizcaya. Después contamos que tuvo unas relaciones tormentosas con Marino Gamboa, porque a este, que le nombraron testaferro del palacete, le atribuían negocios y manejos oscuros (quiénes fueron a hablar) de modo que le acusó Eliodoro de la Torre directamente de quedarse con dinero del Gobierno vasco. Tuvieron un rifirrafe importante y fueron perdiendo la confianza mutua. Cuando Marino Gamboa se veía acosado por Eliodoro de la Torre, acudía donde José Antonio Aguirre y este enviaba cartas contemporizadoras a Eliodoro de la Torre, haciéndole ver que Marino Gamboa también era de los suyos. Pero De la Torre no se fiaba. Hasta el punto de que acabó quitándole de las escrituras del palacete y poniendo en su lugar la empresa ficticia que crearon como tapadera de la Consejería de Hacienda del Gobierno Vasco, que se llamaba “Finances et Entreprises”, y que, como explicamos en el libro, la crearon con las instrucciones del abogado francés Henri Péraut, al que contrataron para defender los intereses del Gobierno vasco en el Tribunal de La Rochelle, a donde habían llevado todas las riquezas extraídas de los bancos de Bilbao y de San Sebastián con motivo de la caída de Bilbao. Las llevaron en unos cuantos barcos. Los agentes franquistas se personaron, en defensa de los titulares de los valores y joyas (de las cajas fuertes requisadas en Bilbao) y consiguieron que retornaran la mayor parte de los bienes incautados.
Eliodoro de la Torre fue el que guio también la operación de saqueo del Banco de España en Bilbao en los primeros compases de la Guerra Civil. De donde sacaron más de tres millones de pesetas en monedas de oro con los que comprar armas en el extranjero.
A Eliodoro de la Torre los nacionalistas le sitúan como personaje esencial de su relato para explicar cómo llegó el dinero de México procedente de un nacionalista de allí (Francisco Belausteguigoitia) con el que ellos quieren hacernos creer que se pagó el palacete. Y para eso nos dicen que Eliodoro de la Torre, cuando recibió el dinero, solo era tesorero del PNV. Pero, como explicamos en el libro, Eliodoro de la Torre venía siendo, desde el inicio mismo de la Guerra Civil, el responsable de Finanzas de todas las instituciones públicas que se crearon para la defensa de Vizcaya. Primero de la Delegación del Gobierno Civil, después de la Junta de Vizcaya y a partir de 7 de octubre de 1936, del Gobierno Vasco recién creado. Si fue tesorero del PNV tuvo que simultanear necesariamente ese cargo privado con el público que ostentaba desde el inicio de la Guerra Civil, como decimos.
Lo que es indudable es que Eliodoro de la Torre financió todo lo que pudo al PNV mientras duró la guerra, porque manejaba todos los dineros que le llegaban al Gobierno Vasco, bien directamente del Gobierno de la Segunda República, o bien de las empresas que tenían montadas en el extranjero y para las que establecieron una red de cuentas bancarias privadas, puestas a nombre de personas de confianza del Gobierno Vasco y situadas en diferentes bancos y en diferentes países, principalmente Francia y Gran Bretaña, con las que se pasaban los dineros de unos a otros, bien mediante transferencias, bien en mano, para hacer las operaciones. Así fue como pagaron el palacete de París.
Ahora el palacete se lo ha quedado el PNV sin tener títulos de propiedad para ello. Las dos ocasiones que el Estado español, a través del Ministerio de Hacienda, le dio la oportunidad de demostrar que era el propietario, no pudo hacerlo. Sencillamente porque no tiene ningún documento que lo demuestre, porque, sencillamente, es que nunca fue el propietario.
Quien realmente compró el palacete fue Luis de Zarrabeitia, que era el delegado de Hacienda nombrado por Eliodoro de la Torre y enviado a la sede de París, como explicamos en el libro. Después Eliodoro de la Torre decidió también retirar a Luis de Zarrabeitia como delegado de Hacienda, tal como contamos en el libro, porque sus números 1 y 2 de Hacienda, Luis Olazabal y Lucio Aretxabaleta, le hicieron un informe (que reproducimos en uno de los apéndices del libro) donde contaban las irregularidades de Zarrabeitia, entre otras la compra del palacete, que podían haber supuesto una merma en los fondos destinados a los refugiados.
Y ahora los del PNV han tomado posesión del edificio gracias a la concesión hecha por el Gobierno de Pedro Sánchez en un evidente acto ilegal y sin fundamento documental de ningún tipo para hacerlo.
P.D.- Después de terminar este artículo he ido a comprobar, por curiosidad, si la fotografía que la Fundación Sabino Arana nos proporcionó para la portada de nuestro libro y por la cual tuvimos que pedirle permiso y creo que la editorial pagó algo y además le hicieron que les enviaran un ejemplar del libro para comprobar dónde había salido y tal, resulta que está tal cual en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Lo he comprobado con más fotos del Archivo del Nacionalismo Vasco (de la web de la Fundación Sabino Arana) y el resultado es el mismo: están todas en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco, que es una entidad pública y por la que no tienes por qué pagar nada, ni pedir permiso ni nada, simplemente escribir la fuente de la que procede. Otra más. Esto se explica porque el Archivo Histórico del Gobierno Vasco estuvo en poder del PNV durante setenta años antes de que pasara a dominio público por medio de un acuerdo entre la Fundación Sabino Arana y el Gobierno Vasco de entonces, hablo de 2009, que estaba presidido por Juan José Ibarretxe. Con aquel motivo, el Gobierno Vasco le pagó a la Fundación Sabino Arana, esto es, al PNV, casi tres millones de euros en concepto de guardia y custodia. Lo explicamos en el libro. Lo cual quiere decir que en la Fundación Sabino Arana se han quedado con copia de todo y ahora los investigadores les siguen pidiendo permiso y pagando cuota si se dirigen a ellos por algún documento que necesiten, sin percatarse de que los mismos están en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco, que es una entidad pública, y por la que el PNV también recibió en su día un buen dinero, como hemos dicho, por entregarles el archivo. Es que es todo así con esta gente.
Con Eliodoro de la Torre, consejero de Hacienda del primer Gobierno Vasco, el presidido por José Antonio Aguirre, pasa una cosa muy curiosa: las fotos oficiales lo confunden y nadie hasta ahora se ha preocupado de afinar la cuestión.
Tomamos como foto oficial esta, que aparece en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco:
![[Img #31441]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/4585_imagen1.png)
Pero resulta que en el mismo archivo también aparece esta otra, en la que se le muestra junto con José Antonio Aguirre y Jesús María Leizaola:
![[Img #31443]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/1879_imagen2.png)
De esta foto se dice, en el pie de foto del Archivo Histórico del Nacionalismo vasco que está tomada en París con motivo del Congreso Mundial Vasco de 1956, pero se trata de un error de datación. No pudo ser tomada en ese momento porque Eliodoro de la Torre había fallecido diez años antes, en 1946.
Por lo tanto esta foto como está bien datada y localizada es en el Archivo del Nacionalismo Vasco de la página web de la Fundación Sabino Arana, donde la sitúan en París, en la sede del Gobierno Vasco, sin duda en el edificio de la Avenida Marceau, nº 11.
Eliodoro de la Torre aparece notablemente envejecido respecto de la foto anterior. No en vano le llevaba 15 años al lehendakari Aguirre. Eliodoro de la Torre falleció a los 62 años y eso en aquella época se notaba. La foto se tuvo que tomar poco antes de su fallecimiento, ya que la sede de París fue reocupada por el Gobierno Vasco con motivo de la liberación de la capital francesa de 25 de agosto de 1944.
Por lo tanto, la foto que reproducimos en nuestro libro El palacete vasco de París y en la que indicamos, en las páginas de créditos, quiénes son los personajes principales que aparecen en la primera fila, el que indicamos como Eliodoro de la Torre, obviamente, no lo es. Suprimiremos el dato si hay ocasión de una próxima reimpresión del libro. La diferencia salta a la vista si comprobamos la altura: Eliodoro de la Torre era un pelín más alto que José Antonio Aguirre y más mayor de lo que aparece en esa foto. No sabemos quién podría ser, aunque se parece, sobre todo por las características gafas de la época. Podría ser Juan de los Toyos, el consejero socialista, que también llevaba gafas y era bajito, pero descartamos de plano también esa posibilidad porque no se parecen por la facciones de la cara en nada tampoco.
Ahí queda la incógnita de ese personaje. Estimamos que podría ser alguno de los personajes franceses que reclutaron para dar cuerpo a las sociedades ficticias que crearon como tapadera en el exterior para los diferentes departamentos del Gobierno vasco.
![[Img #31442]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/11_2026/1322_imagen3.png)
Esta es la foto original cuyo montaje reproducimos en la portada de nuestro libro (con la autorización expresa para el caso de la Fundación Sabino Arana). Como se puede comprobar por el fondo original, si la comparamos con la anterior, veremos que el fondo de pared con la ikurriña es el mismo. Estamos en la sede de la Avenida Marceau, 11, de París. Pero ese personaje que nosotros damos como Eliodoro de la Torre no es tal. El de la foto es más bajito que Aguirre y por edad también parece coetáneo de Aguirre, cuando Eliodoro de la Torre ya vimos que es bastante mayor que Aguirre y Leizaola y un pelín más alto que Aguirre.
Aprovechamos para contar un poco lo que fue este personaje. Era el consejero de Hacienda y manejaba todos los dineros que circulaban en el Gobierno Vasco. Como contamos en nuestro libro, Eliodoro de la Torre nunca dio ninguna explicación de lo que hicieron con los 550 millones de pesetas que recibieron del Gobierno de la Segunda República al inicio de la Guerra Civil para defender Vizcaya. Después contamos que tuvo unas relaciones tormentosas con Marino Gamboa, porque a este, que le nombraron testaferro del palacete, le atribuían negocios y manejos oscuros (quiénes fueron a hablar) de modo que le acusó Eliodoro de la Torre directamente de quedarse con dinero del Gobierno vasco. Tuvieron un rifirrafe importante y fueron perdiendo la confianza mutua. Cuando Marino Gamboa se veía acosado por Eliodoro de la Torre, acudía donde José Antonio Aguirre y este enviaba cartas contemporizadoras a Eliodoro de la Torre, haciéndole ver que Marino Gamboa también era de los suyos. Pero De la Torre no se fiaba. Hasta el punto de que acabó quitándole de las escrituras del palacete y poniendo en su lugar la empresa ficticia que crearon como tapadera de la Consejería de Hacienda del Gobierno Vasco, que se llamaba “Finances et Entreprises”, y que, como explicamos en el libro, la crearon con las instrucciones del abogado francés Henri Péraut, al que contrataron para defender los intereses del Gobierno vasco en el Tribunal de La Rochelle, a donde habían llevado todas las riquezas extraídas de los bancos de Bilbao y de San Sebastián con motivo de la caída de Bilbao. Las llevaron en unos cuantos barcos. Los agentes franquistas se personaron, en defensa de los titulares de los valores y joyas (de las cajas fuertes requisadas en Bilbao) y consiguieron que retornaran la mayor parte de los bienes incautados.
Eliodoro de la Torre fue el que guio también la operación de saqueo del Banco de España en Bilbao en los primeros compases de la Guerra Civil. De donde sacaron más de tres millones de pesetas en monedas de oro con los que comprar armas en el extranjero.
A Eliodoro de la Torre los nacionalistas le sitúan como personaje esencial de su relato para explicar cómo llegó el dinero de México procedente de un nacionalista de allí (Francisco Belausteguigoitia) con el que ellos quieren hacernos creer que se pagó el palacete. Y para eso nos dicen que Eliodoro de la Torre, cuando recibió el dinero, solo era tesorero del PNV. Pero, como explicamos en el libro, Eliodoro de la Torre venía siendo, desde el inicio mismo de la Guerra Civil, el responsable de Finanzas de todas las instituciones públicas que se crearon para la defensa de Vizcaya. Primero de la Delegación del Gobierno Civil, después de la Junta de Vizcaya y a partir de 7 de octubre de 1936, del Gobierno Vasco recién creado. Si fue tesorero del PNV tuvo que simultanear necesariamente ese cargo privado con el público que ostentaba desde el inicio de la Guerra Civil, como decimos.
Lo que es indudable es que Eliodoro de la Torre financió todo lo que pudo al PNV mientras duró la guerra, porque manejaba todos los dineros que le llegaban al Gobierno Vasco, bien directamente del Gobierno de la Segunda República, o bien de las empresas que tenían montadas en el extranjero y para las que establecieron una red de cuentas bancarias privadas, puestas a nombre de personas de confianza del Gobierno Vasco y situadas en diferentes bancos y en diferentes países, principalmente Francia y Gran Bretaña, con las que se pasaban los dineros de unos a otros, bien mediante transferencias, bien en mano, para hacer las operaciones. Así fue como pagaron el palacete de París.
Ahora el palacete se lo ha quedado el PNV sin tener títulos de propiedad para ello. Las dos ocasiones que el Estado español, a través del Ministerio de Hacienda, le dio la oportunidad de demostrar que era el propietario, no pudo hacerlo. Sencillamente porque no tiene ningún documento que lo demuestre, porque, sencillamente, es que nunca fue el propietario.
Quien realmente compró el palacete fue Luis de Zarrabeitia, que era el delegado de Hacienda nombrado por Eliodoro de la Torre y enviado a la sede de París, como explicamos en el libro. Después Eliodoro de la Torre decidió también retirar a Luis de Zarrabeitia como delegado de Hacienda, tal como contamos en el libro, porque sus números 1 y 2 de Hacienda, Luis Olazabal y Lucio Aretxabaleta, le hicieron un informe (que reproducimos en uno de los apéndices del libro) donde contaban las irregularidades de Zarrabeitia, entre otras la compra del palacete, que podían haber supuesto una merma en los fondos destinados a los refugiados.
Y ahora los del PNV han tomado posesión del edificio gracias a la concesión hecha por el Gobierno de Pedro Sánchez en un evidente acto ilegal y sin fundamento documental de ningún tipo para hacerlo.
P.D.- Después de terminar este artículo he ido a comprobar, por curiosidad, si la fotografía que la Fundación Sabino Arana nos proporcionó para la portada de nuestro libro y por la cual tuvimos que pedirle permiso y creo que la editorial pagó algo y además le hicieron que les enviaran un ejemplar del libro para comprobar dónde había salido y tal, resulta que está tal cual en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Lo he comprobado con más fotos del Archivo del Nacionalismo Vasco (de la web de la Fundación Sabino Arana) y el resultado es el mismo: están todas en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco, que es una entidad pública y por la que no tienes por qué pagar nada, ni pedir permiso ni nada, simplemente escribir la fuente de la que procede. Otra más. Esto se explica porque el Archivo Histórico del Gobierno Vasco estuvo en poder del PNV durante setenta años antes de que pasara a dominio público por medio de un acuerdo entre la Fundación Sabino Arana y el Gobierno Vasco de entonces, hablo de 2009, que estaba presidido por Juan José Ibarretxe. Con aquel motivo, el Gobierno Vasco le pagó a la Fundación Sabino Arana, esto es, al PNV, casi tres millones de euros en concepto de guardia y custodia. Lo explicamos en el libro. Lo cual quiere decir que en la Fundación Sabino Arana se han quedado con copia de todo y ahora los investigadores les siguen pidiendo permiso y pagando cuota si se dirigen a ellos por algún documento que necesiten, sin percatarse de que los mismos están en el Archivo Histórico del Gobierno Vasco, que es una entidad pública, y por la que el PNV también recibió en su día un buen dinero, como hemos dicho, por entregarles el archivo. Es que es todo así con esta gente.



















