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Jacobo de Andrés
Jueves, 19 de enero de 2017
Informe

Terroristas islamistas crecidos al calor de las ayudas públicas vascas

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Said Lachhab, el primer yihadista retornado al País Vasco que fue detenido a comienzos de febrero de 2017, estuvo cobrando de forma irregular durante varios meses cerca de 1.800 euros mensuales. Una cantidad que se deduce de sumar las distintas ayudas sociales que percibía al encontrarse en riesgo de exclusión social (Renta de Garantía de Ingresos y Prestación Complementaria de la Vivienda) con el dinero que ingresó durante al menos tres meses de una mutua por una baja laboral, algo que es ilegal según la normativa de las ayudas sociales vascas.  La Policía Nacional encontró en su vivienda 9.000 euros en billetes de 50 euros
 

Agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil también detuvieron en las primeras semanas de 2017 al ciudadano argelino, S.M., de 44 años de edad, por su vinculación con el grupo terrorista Daesh (el autodenominado Estado Islámico). Según la Benemérita, la actividad del detenido en Internet era especialmente intensa y se desarrollaba a través de una maraña de perfiles de Facebook de los que era administrador, a través de los que difundía los contenidos de la práctica totalidad de productoras mediáticas vinculadas al DAESH, algunos de ellos de contenido extremadamente violentos. S.M. cobraba ayudas sociales del Gobierno de Íñigo Urkullu. Concretamente, 900 euros (650 euros de RGI más 250 de ayuda a la vivienda).

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A comienzos de 2017, el marroquí Mehdi Kacem, terrorista islamista pieza clave del autodenominado Estado Islámico en Europa, recibió la RGI (Renta de Garantía de Ingresos) y varias ayudas de las instituciones públicas vascas.

 

En 2013, yihadista tunecino Radwan Hamidi, alias Abou Mousad, y su esposa, la ciudadana chilena Gisela Cárcamo Cárcamo, también conocida como Nadia Chabbi, fueron identificados como terroristas islamistas combatiendo contra el Gobierno sirio. Ambos habían vivido durante varias años en Lanciego (Álava) y allí habían disfrutado de varias ayudas públicas. Durante su estancia en el País Vasco, la mujer, Nadia Chabbi, actualmente encarcelada en una prisión de Damasco, incluso quiso denunciar a un médico del Servicio Vasco de Salud que se negó a atenderla si previamente no se despojaba del niqab (velo integral islámico). Radwan Hamidi, por su parte, murió en 2013 combatiendo en las filas islamistas.

 

Ahmed Burgueba, un argelino de 31 años condenado a tres años y medio por adoctrinamiento islamista, cobra la RGI desde 2011.

 

Redouan Bensbih, otro terrorista islamista que murió en Siria en 2014 combatiendo al lado del autodenominado Estado Islámico, había cobrado ayudas sociales desde 2009. Ayudas que, de hecho, sus amigos siguieron cobrando incluso después de su muerte, hasta que se descubrió el engaño.

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