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Susana Antolín
Miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Qué es el Grupo de Visegrado?

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Si alguna vez Europa debe ser salvada y recuperada por su población nativa, puede estar seguro de que los países de Visegrado estarán a la vanguardia de su reconquista.  Chequia, Hungría, Polonia y Eslovaquia han formado parte durante mucho tiempo de una única civilización que comparte valores culturales e intelectuales y raíces comunes, especialmente en sus tradiciones religiosas, que continuamente se han esforzado por fortalecer y preservar. De hecho, estos países son los únicos en el continente que han permanecido firmes en su deseo de aferrarse a sus identidades cristianas y europeas nativas.

 

Por este motivo, según explican algunos analistas, los países de Visegrado (GV4), a los que últimamente se han sumado en varias decisiones políticas Austria, Bulgaria y Croacia, se han convertido en los "niños problemáticos de la UE". El actual líder del Grupo Visegrado y Primer Ministro de Hungría, Victor Orbán, ha sido una figura clave en este proceso contra lo que él define como “la tiranía de la UE”, a la que pide menos centralismo, más automía y más control de la inmigración. Su mensaje ha sido tan rotundo como oscurecido por los grandes medios de comunicación del continente: "La gran cuestión de la próxima década es si Europa pertenece a los europeos, o no”.

 

El Grupo Visegrado, uno de los grandes enemigos de la izquierda política europea y del totalitarismo políticamente correcto, se concibió por primera vez en 1335 cuando Carlos I de Hungría, Casimiro III de Polonia y Juan de Bohemia se reunieron en esta localidad húngara y acordaron crear nuevas rutas comerciales para eludir el puerto básico de Viena y obtener acceso más fácil a otros mercados europeos.

 

Tras siglos en los que su presencia fue difuminándose entre las nieblas de la historia, el GV4 se reactivó en 1991 entre Chequia, Hungría, Polonia y Eslovaquia, asentando su resurgimiento sobre cuatro pilares fundamentales: el deseo de eliminar los restos del bloque comunista en Europa central; la voluntad de superar las animosidades históricas entre los países centro europeos; la creencia de que a través de esfuerzos conjuntos será más fácil lograr una transformación social exitosa y participar en el proceso de integración europea, y la proximidad de las ideas de las élites políticas entonces gobernantes.

 

Hoy, los países de Visegrado, que cuentan con 65 millones de habitantes, están unidos en la creencia compartida de que Europa debe ser ante todo para los europeos y han convertido sus economías en algunas de las más pujantes del mundo, solamente superadas por las de algunos países de Asia y el Pacífico. En este sentido, si el V4 representara una sola unidad económica, estaría dentro de los veinte principales poderes económicos del mundo.

 

A diferencia de sus contrapartes de Europa occidental, la seguridad es una de las principales prioridades de los gobiernos del GV4. El terrorismo islámico es básicamente inexistente en estos países. Son los únicos países europeos que han decidido tomar medidas contra la inmigración musulmana y han sido líderes en proporcionar un apoyo ecomnómico firme y significativo para reforzar las fronteras libias.

 

Para algunos analistas críticos con la Europa burocrática y globalista que predican Angela Merkel y Emmanuel Macron, los países de Visegrado están brindando una visión alternativa de gran importancia para el futuro del viejo continente.

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