Viernes, 09 de Enero de 2026

Actualizada Jueves, 08 de Enero de 2026 a las 22:31:06 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Lunes, 05 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:
Colombia, Cuba o Groenlandia

Donald Trump insinúa nuevas intervenciones tras la caída de Maduro y revive una doctrina de dominio hemisférico

[Img #29514]El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado entrever que la reciente captura del líder venezolano Nicolás Maduro podría no ser un hecho aislado. Apenas 48 horas después de la operación en Caracas, Trump lanzó amenazas veladas contra Colombia, minimizó la necesidad de una intervención en Cuba y volvió a insistir en que Groenlandia debería pasar a estar bajo control estadounidense por razones de seguridad nacional.

 

Las declaraciones se produjeron durante entrevistas concedidas el domingo y en una conversación prolongada con periodistas a bordo del Air Force One, de regreso desde su club privado en Florida. En ellas, Trump se mostró especialmente confiado tras lo que describió como una operación rápida y precisa para capturar a Maduro, acusado de narcotráfico.

 

“Estamos al mando de Venezuela”, afirmó el mandatario, al tiempo que defendía una reinterpretación expansiva de la histórica Doctrina Monroe. Trump llegó incluso a bautizar su enfoque como la “Doctrina Donroe”, una versión personalizada del principio de 1823 que establecía la primacía estadounidense en el hemisferio occidental.

 

Amenazas a Colombia y control de recursos

 

En sus declaraciones, Trump apuntó directamente al presidente colombiano, Gustavo Petro, al que acusó de permitir la producción y exportación de cocaína hacia Estados Unidos. “No va a estar haciendo eso durante mucho tiempo”, aseguró, sugiriendo la posibilidad de una operación estadounidense contra Colombia. Preguntado explícitamente por esa opción, respondió: “Me suena bien”.

 

Aunque algunos analistas interpretan estas palabras como una amenaza retórica destinada a presionar a Bogotá, el trasfondo del discurso apunta a una afirmación más amplia del poder estadounidense. “El dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental no volverá a ser cuestionado”, proclamó Trump desde Mar-a-Lago al anunciar la operación en Venezuela.

 

El presidente centró buena parte de sus declaraciones en el control de los recursos energéticos venezolanos, especialmente el petróleo. Según Trump, Estados Unidos tiene derecho a intervenir porque “construyó esa industria” y los dirigentes venezolanos “se apropiaron de nuestro petróleo”. En ningún momento hizo referencia a la restauración de la democracia en el país sudamericano, una omisión que ha llamado la atención de expertos y antiguos responsables de política exterior.

 

Estados Unidos y la UE reconocieron al opositor Edmundo González como ganador legítimo de las elecciones de 2024, frente a los resultados proclamados por Maduro. Sin embargo, Trump no mencionó su posible papel en un escenario pos-Maduro, lo que ha generado dudas sobre la legitimidad política del futuro gobierno venezolano bajo la tutela estadounidense.

 

Sobre Cuba, Trump minimizó la importancia de la isla, ya que sin el petróleo venezolano ésta "estará muerta".

 

Por el contrario, Trump sí reactivó su interés por Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, al que considera clave para contrarrestar la presencia de China y Rusia en el Ártico. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, afirmó, restando importancia a la capacidad danesa para garantizar su defensa.

 

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, rechazó con contundencia cualquier posibilidad de anexión, recordando que Estados Unidos no tiene derecho alguno a apropiarse de territorios pertenecientes al reino danés.

 

Para analistas como Richard Haass, expresidente del Council on Foreign Relations, lo ocurrido representa “la esencia sin adornos de la doctrina Trump”: una política exterior transaccional, centrada en el poder y los recursos, más que en valores democráticos o proyectos de reconstrucción institucional.

 

Mientras revive una versión endurecida de la Doctrina Monroe, Trump parece dispuesto a asumir los elevados costes económicos y diplomáticos de estas ambiciones territoriales. Venezuela, Groenlandia o incluso Canadá —mencionado en el pasado como posible “estado 51”— formarían parte, según su visión, de un legado estratégico que “acabará pagando por sí mismo”.

 

En ese pulso histórico, Trump parece decidido no solo a reinterpretar a James Monroe, sino a superarlo.

 

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.