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Domingo, 11 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:
En Doha (Qatar)

Delcy Rodríguez se reunió con la CIA y agentes rusos días antes de la captura de Nicolás Maduro

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El diario británico The Telegraph ha revelado que reuniones discretas celebradas en Doha, Qatar, entre representantes del Gobierno de Estados Unidos, miembros de la CIA, intermediarios de la monarquía qatarí, delegados de Vladimir Putin y altos funcionarios del chavismo venezolano jugaron un papel determinante en el desenlace de la crisis política en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro hace unas semanas. Según esta información, las reuniones ocurrieron en un contexto de negociaciones confidenciales que antecedieron y posiblemente facilitaron una transición controlada del poder, sugiriendo que la salida de Maduro no fue simplemente consecuencia de la fuerza militar estadounidense, sino también de acuerdos políticos previos dentro del régimen gobernante.

 

En los encuentros en Doha, que tuvieron lugar en el Hotel Four Seasons,  Delcy Rodríguez —entonces vicepresidenta— y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, actuaron como interlocutores principales ante emisarios estadounidenses. Un miembro de alto rango de la familia real qatarí habría servido como mediador entre las partes. Las conversaciones, descritas como “madurismo sin Maduro”, buscaban explorar un escenario en el que las estructuras centrales del chavismo se mantuvieran intactas bajo un liderazgo distinto al de Maduro, con la esperanza de asegurar estabilidad política y cooperación económica, especialmente en el estratégico sector petrolero.  La presencia de observadores e intermediarios rusos podría explicar la suave respuesta de Moscú a la detención de Maduro por el Ejército norteamericano.

 

Estas negociaciones han alimentado la hipótesis de que la escasa resistencia de las fuerzas chavistas frente a la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Maduro podría explicarse por acuerdos alcanzados de antemano. El exvicepresidente colombiano Francisco Santos llegó a afirmar que Maduro “no fue sacado, sino entregado”, sugiriendo que capitulaciones internas dentro del chavismo habrían mitigado una confrontación armada prolongada. 

 

La operación militar estadounidense, denominada “Operación Determinación Absoluta”, incluyó bombardeos en Caracas y otras zonas clave de Venezuela, y culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero de 2026. Ambos fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, una causa que ya pesaba sobre ellos desde 2020. 

 

Paralelamente a las reuniones en Qatar, emisarios diplomáticos de múltiples países e instituciones, incluido el Vaticano y Rusia, intentaron en semanas previas encontrar una salida política y segura para el presidente venezolano antes del operativo militar estadounidense. Hubo ofertas de asilo y propuestas de transición que finalmente no se concretaron. Según documentos y testimonios citados por The Washington Post, estas iniciativas incluyeron un intento de escapar de Maduro hacia un tercer país, posiblemente bajo la protección rusa, pero Washington decidió avanzar con la operación antes de que tales planes prosperaran. 

 

Tras la captura de Maduro, el gobierno estadounidense bajo la administración de Donald Trump ha expresado que dirigirá la transición política en Venezuela a través de un gobierno provisional encabezado por Delcy Rodríguez, con el objetivo declarado de abrir paso a inversiones petroleras estadounidenses y reordenar la influencia geopolítica en el país. No obstante, Washington ha dejado claro que su respaldo está condicionado al cumplimiento de compromisos políticos y económicos por parte de Caracas, y ha exigido reformas estructurales como la apertura del sector petrolero y la reducción de vínculos con países como Irán y Cuba. 

 

Internamente, Delcy Rodríguez enfrenta el desafío de equilibrar un discurso de soberanía nacional con su cooperación con Estados Unidos, tratando de distanciarse lo suficiente de la percepción pública de haber priorizado intereses extranjeros sobre la voluntad popular. Mientras tanto, la oposición democrática venezolana, liderada por figuras como María Corina Machado, ha quedado en gran medida al margen de estas negociaciones de alto nivel, lo que ha generado críticas sobre la legitimidad del proceso de transición y el papel real que juegan los actores no chavistas en la definición del futuro político del país. 

 

Asimismo, Qatar ha manifestado su disposición a continuar mediando entre Washington y Caracas, reiterando que los canales diplomáticos permanecen abiertos y llamando a la desescalada y a una salida pacífica de la crisis, subrayando el papel que ha desempeñado en mediaciones anteriores con las partes involucradas.

 

En conjunto, estos hechos sugieren que la caída de Nicolás Maduro fue producto de una compleja combinación de presión militar directa, maniobras diplomáticas discretas y acuerdos políticos internos, con actores clave operando tanto a puerta cerrada como en el escenario internacional para modelar el destino del país sudamericano. 

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