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Martes, 20 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Una gran tormenta solar se acerca a la Tierra: podría poner en jaque los sistemas eléctricos y las redes globales

[Img #29617]Una tormenta geomagnética de nivel G4 (“Severa”) ha comenzado a golpear la Tierra tras la llegada de una enorme eyección de masa coronal (CME) proveniente del Sol, encendiendo alarmas en sectores críticos de la economía global e inusuales expectativas de auroras visibles a latitudes medias. 

 

El Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA ha confirmado que los niveles de perturbación magnética alcanzados ya cumplen con el umbral G4, uno de los más altos en la escala de tormentas solares, señalando un impacto significativo en infraestructuras tecnológicas y eléctricas.

 

Aunque la espectacularidad visual —como auroras que podrían llegar mucho más al sur de lo habitual— suele dominar los titulares, los expertos advierten que los efectos reales pueden ser profundamente disruptivos: desde fallos en redes eléctricas, interrupciones en servicios de satélites, hasta degradación de señales GPS y comunicaciones por radio.

 

Este tipo de tormentas, generadas por el impacto de plasma solar y campos magnéticos intensos contra la magnetosfera terrestre, pueden inducir corrientes geomagnéticas que sobrecargan transformadores y sistemas de distribución eléctrica, complicando la estabilidad de redes que nuestra economía digitalizada da por sentadas. 

 

Precisamente por estos riesgos, las principales casas aseguradoras y corredores de riesgo han elevado las alarmas. La reciente advertencia de la NOAA ha llevado a muchos en el sector a revisar provisiones de cobertura, dependencias tecnológicas y contratos de interrupción de negocio, anticipando posibles avalanchas de reclamaciones vinculadas no solo a daños materiales, sino a pérdidas económicas encubiertas por degradaciones de servicio. El fenómeno obliga a las compañías a repensar cómo se aseguran activos críticos en un contexto donde eventos “naturales” pueden desencadenar cascadas de fallos sistémicos con implicaciones globales, sin un único punto de “catástrofe” tradicional.

 

Entre los efectos concretos que podrían desencadenarse en las próximas 24–48 horas se encuentran:

 

  • Interferencias y caída parcial de satélites de comunicación y navegación, afectando logística y comunicaciones.

 

  • Perturbaciones en redes eléctricas de media y alta tensión, con riesgo de interrupciones breves o desconexiones preventivas. 

 

  • Degradación del servicio GPS, con impacto directo en transporte, aviación y operaciones que dependen de sincronización precisa. 

 

Si bien los eventos G4 son raros, no son inéditos: tormentas geomagnéticas severas se han registrado en ciclos previos e incluso han provocado interrupciones graves en redes eléctricas históricas. Sin embargo, en una era hiperconectada, la combinación de sistemas eléctricos, satélites, y cadenas de suministro digitales crea un riesgo sin precedentes, con efectos en cascada difícilmente cuantificables.

 

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