María San Gil: "Matar no puede tener premio"
El 23 de enero de 1995, la banda terrorista ETA asesinaba al concejal del Partido Popular Gregorio Ordóñez mientras comía en un restaurante de San Sebastián. Entre las personas sentadas aquel día con Ordóñez se encontraba María San Gil, que fue testigo de los disparos que acabaron con la vida de su amigo y compañero político, marcando su trayectoria personal y profesional.
Treinta años después de este terrible atentado, y hace apenas unas semanas, uno de los condenados por el asesinato, salió a la calle en semilibertad. Para algunos, se trata de una fase más del cumplimiento de una condena dentro del Estado de derecho, para otros, es un recordatorio incómodo, símbolo doloroso de la distancia entre las resoluciones judiciales y la sensación de justicia de muchas víctimas.
Durante más de cuatro décadas, ETA marcó la historia reciente de España con más de 3.500 atentados y más de 850 personas asesinadas, dejando miles de heridos y familias rotas a lo largo y ancho del país. Un capítulo de violencia terrorista que, con el paso del tiempo, corre el riesgo de diluirse en la memoria colectiva si no se transmite a las nuevas generaciones con rigor y conocimiento.
La importancia de trasladar ese legado histórico a los jóvenes es mayúscula, para que comprendan no solo los hechos, sino también sus consecuencias humanas y sociales. Con ese objetivo el Observatorio CEU de Víctimas del Terrorismo busca acercar esta parte de la historia reciente a estudiantes de toda España a través de charlas impartidas por quienes la vivieron de forma directa.
En este contexto, el pasado lunes 9 de marzo, María San Gil, presidenta del Observatorio, visitó Highlands School Sevilla para compartir su testimonio en el marco del certamen ¿Qué es para ti el terrorismo?, una iniciativa dirigida a estudiantes de Bachillerato para fomentar la reflexión sobre la violencia terrorista, especialmente la de ETA, enfocándose en la memoria, dignidad y justicia para las víctimas.
Durante su intervención, San Gil habló con franqueza sobre los años de violencia terrorista y defendió la necesidad de preservar la memoria histórica. "Con el terrorismo no hay que negociar jamás; si no les das la razón, te pegan un tiro", afirmó ante los estudiantes, insistiendo en que la historia de ETA no puede entenderse únicamente como un episodio cerrado del pasado.
La exdirigente popular vasca también relató las secuelas personales que deja vivir bajo la amenaza terrorista. "Cruzo la calle cuando veo una moto con maletín o cuando veo una papelera muy llena", confesó, describiendo cómo el miedo puede permanecer en gestos cotidianos incluso décadas después.
A lo largo del encuentro subrayó que "matar no puede tener premio" y defendió la importancia de que las nuevas generaciones conozcan lo ocurrido para evitar que el paso del tiempo diluya la memoria de las víctimas. "Hoy en día hay una generosidad política que no se corresponde con la justicia. Por eso los etarras salen de la cárcel antes de tiempo y encima van en las listas electorales, 43 de ellos actualmente en listas con las manos manchadas de sangre."
La charla concluyó con un coloquio en el que los alumnos pudieron plantear preguntas y compartir sus reflexiones sobre la violencia, la justicia y el papel de la sociedad en la defensa de la democracia.
Este encuentro se suma a otras iniciativas similares impulsadas por Highlands School Sevilla, que ya ha organizado charlas de carácter similar con anterioridad, como la impartida por Teresa Jiménez-Becerril, con el objetivo de concienciar y acercar a sus alumnos a una comprensión más humana y profunda de uno de los capítulos más duros de la historia reciente de España, defendiendo la memoria histórica y la justicia para todas las víctimas y manteniendo vivo el recuerdo de quienes protagonizaron de forma trágica aquel periodo de nuestra historia.
El 23 de enero de 1995, la banda terrorista ETA asesinaba al concejal del Partido Popular Gregorio Ordóñez mientras comía en un restaurante de San Sebastián. Entre las personas sentadas aquel día con Ordóñez se encontraba María San Gil, que fue testigo de los disparos que acabaron con la vida de su amigo y compañero político, marcando su trayectoria personal y profesional.
Treinta años después de este terrible atentado, y hace apenas unas semanas, uno de los condenados por el asesinato, salió a la calle en semilibertad. Para algunos, se trata de una fase más del cumplimiento de una condena dentro del Estado de derecho, para otros, es un recordatorio incómodo, símbolo doloroso de la distancia entre las resoluciones judiciales y la sensación de justicia de muchas víctimas.
Durante más de cuatro décadas, ETA marcó la historia reciente de España con más de 3.500 atentados y más de 850 personas asesinadas, dejando miles de heridos y familias rotas a lo largo y ancho del país. Un capítulo de violencia terrorista que, con el paso del tiempo, corre el riesgo de diluirse en la memoria colectiva si no se transmite a las nuevas generaciones con rigor y conocimiento.
La importancia de trasladar ese legado histórico a los jóvenes es mayúscula, para que comprendan no solo los hechos, sino también sus consecuencias humanas y sociales. Con ese objetivo el Observatorio CEU de Víctimas del Terrorismo busca acercar esta parte de la historia reciente a estudiantes de toda España a través de charlas impartidas por quienes la vivieron de forma directa.
En este contexto, el pasado lunes 9 de marzo, María San Gil, presidenta del Observatorio, visitó Highlands School Sevilla para compartir su testimonio en el marco del certamen ¿Qué es para ti el terrorismo?, una iniciativa dirigida a estudiantes de Bachillerato para fomentar la reflexión sobre la violencia terrorista, especialmente la de ETA, enfocándose en la memoria, dignidad y justicia para las víctimas.
Durante su intervención, San Gil habló con franqueza sobre los años de violencia terrorista y defendió la necesidad de preservar la memoria histórica. "Con el terrorismo no hay que negociar jamás; si no les das la razón, te pegan un tiro", afirmó ante los estudiantes, insistiendo en que la historia de ETA no puede entenderse únicamente como un episodio cerrado del pasado.
La exdirigente popular vasca también relató las secuelas personales que deja vivir bajo la amenaza terrorista. "Cruzo la calle cuando veo una moto con maletín o cuando veo una papelera muy llena", confesó, describiendo cómo el miedo puede permanecer en gestos cotidianos incluso décadas después.
A lo largo del encuentro subrayó que "matar no puede tener premio" y defendió la importancia de que las nuevas generaciones conozcan lo ocurrido para evitar que el paso del tiempo diluya la memoria de las víctimas. "Hoy en día hay una generosidad política que no se corresponde con la justicia. Por eso los etarras salen de la cárcel antes de tiempo y encima van en las listas electorales, 43 de ellos actualmente en listas con las manos manchadas de sangre."
La charla concluyó con un coloquio en el que los alumnos pudieron plantear preguntas y compartir sus reflexiones sobre la violencia, la justicia y el papel de la sociedad en la defensa de la democracia.
Este encuentro se suma a otras iniciativas similares impulsadas por Highlands School Sevilla, que ya ha organizado charlas de carácter similar con anterioridad, como la impartida por Teresa Jiménez-Becerril, con el objetivo de concienciar y acercar a sus alumnos a una comprensión más humana y profunda de uno de los capítulos más duros de la historia reciente de España, defendiendo la memoria histórica y la justicia para todas las víctimas y manteniendo vivo el recuerdo de quienes protagonizaron de forma trágica aquel periodo de nuestra historia.









