Peter Thiel: El hombre que quiere vencer a la muerte llega a Roma a predicar el Apocalipsis
Esta semana, la Ciudad Eterna ha recibido a un visitante inusual. El multimillonario trumpista Peter Thiel inició el pasado domingo una serie de conferencias a puerta cerrada en la capitalñ italiana para hablar del "anticristo" y su relación con las leyes para controlar la inteligencia artificial. Cuatro sesiones. Cuatro días. Sin móviles, sin grabaciones, sin prensa. Organizadas por la Asociación Cultural Vincenzo Gioberti bajo estrictas normas de confidencialidad, con la ubicación exacta mantenida en secreto.
Las conferencias de Roma siguen el mismo formato que un ciclo de cuatro sesiones que Thiel impartió en San Francisco entre septiembre y octubre de 2025, organizadas por el colectivo Acts 17 en el Commonwealth Club, y que antes habían tenido una encarnación previa en París. Un circuito itinerante, pues, de escatología de lujo. Las invitaciones al evento romano reproducen casi literalmente las de las sesiones californianas: conferencias sobre "la teología, historia, literatura y política del Anticristo" con referencias a René Girard, Francis Bacon, Jonathan Swift, Carl Schmitt y John Henry Newman.
El marco teórico: el Anticristo es el regulador
El pensamiento de Thiel no es el de un predicador callejero con un cartel de "el fin es inminente". Es más sofisticado, y por ello más inquietante. Thiel declaró ante su audiencia de profesionales, predominantemente hombres jóvenes, que creía que el fin de los tiempos sería provocado por una figura del anticristo que fomenta el miedo a las amenazas existenciales contra la humanidad con el fin de consolidar el poder, mencionando el cambio climático, la IA y la guerra nuclear como ejemplos de temas que podrían utilizar para infundir ansiedad.
La conclusión práctica de este entramado filosófico es explosiva: quienes abogan por regular la inteligencia artificial, o activistas climáticos como Greta Thunberg, son para Thiel "heraldos del Anticristo", actores que allanan el camino al estado totalitario global. En este esquema, la forma en que el Anticristo se apoderaría del mundo es "hablando de un apocalipsis", planteando riesgos existenciales como excusa para detener la ciencia.
El elefante en la sala: el Papa León XIV
La elección de Roma no es inocente. Thiel ha decidido tomar las riendas para intentar influir en la próxima encíclica de León XIV. El duelo es directo: el Papa ha defendido una regulación más estricta de la IA para minimizar riesgos y se ha posicionado en contra de que los sacerdotes la utilicen en sus homilías o los fieles para "hablar" con Jesús.
El periódico episcopal Avvenire ha salido al paso. El padre Paolo Benanti, asesor del Vaticano en materia de IA, ha calificado la trayectoria del magnate como "un acto prolongado de herejía contra el consenso liberal". Y la prensa italiana añade otra capa de incomodidad: los servicios de Palantir han sido utilizados por el ICE en operaciones migratorias, lo que ha suscitado críticas de obispos estadounidenses y del propio Papa.
El Grand Continent lo describe sin ambages como un intento de regime change teológico. El analista italiano Francesco Sisci ve en la llegada de Thiel a Roma algo diferente del activismo de Bannon: un intento de presentar sus ideas en el cuartel general de la Iglesia católica, aunque el papa "tendrá cuidado para no ser manipulado".
Lo que está en juego, en el fondo, no es tanto teología como poder. Thiel, el hombre que quiere derrotar a la muerte con tecnología, que financia ejércitos de datos y que lanzó la carrera política de J. D. Vance, ha elegido el corazón espiritual de Occidente para librar su próxima batalla. El Anticristo, en su relato, siempre llega con buenas intenciones. Lo que no está tan claro es de quién habla exactamente.
Esta semana, la Ciudad Eterna ha recibido a un visitante inusual. El multimillonario trumpista Peter Thiel inició el pasado domingo una serie de conferencias a puerta cerrada en la capitalñ italiana para hablar del "anticristo" y su relación con las leyes para controlar la inteligencia artificial. Cuatro sesiones. Cuatro días. Sin móviles, sin grabaciones, sin prensa. Organizadas por la Asociación Cultural Vincenzo Gioberti bajo estrictas normas de confidencialidad, con la ubicación exacta mantenida en secreto.
Las conferencias de Roma siguen el mismo formato que un ciclo de cuatro sesiones que Thiel impartió en San Francisco entre septiembre y octubre de 2025, organizadas por el colectivo Acts 17 en el Commonwealth Club, y que antes habían tenido una encarnación previa en París. Un circuito itinerante, pues, de escatología de lujo. Las invitaciones al evento romano reproducen casi literalmente las de las sesiones californianas: conferencias sobre "la teología, historia, literatura y política del Anticristo" con referencias a René Girard, Francis Bacon, Jonathan Swift, Carl Schmitt y John Henry Newman.
El marco teórico: el Anticristo es el regulador
El pensamiento de Thiel no es el de un predicador callejero con un cartel de "el fin es inminente". Es más sofisticado, y por ello más inquietante. Thiel declaró ante su audiencia de profesionales, predominantemente hombres jóvenes, que creía que el fin de los tiempos sería provocado por una figura del anticristo que fomenta el miedo a las amenazas existenciales contra la humanidad con el fin de consolidar el poder, mencionando el cambio climático, la IA y la guerra nuclear como ejemplos de temas que podrían utilizar para infundir ansiedad.
La conclusión práctica de este entramado filosófico es explosiva: quienes abogan por regular la inteligencia artificial, o activistas climáticos como Greta Thunberg, son para Thiel "heraldos del Anticristo", actores que allanan el camino al estado totalitario global. En este esquema, la forma en que el Anticristo se apoderaría del mundo es "hablando de un apocalipsis", planteando riesgos existenciales como excusa para detener la ciencia.
El elefante en la sala: el Papa León XIV
La elección de Roma no es inocente. Thiel ha decidido tomar las riendas para intentar influir en la próxima encíclica de León XIV. El duelo es directo: el Papa ha defendido una regulación más estricta de la IA para minimizar riesgos y se ha posicionado en contra de que los sacerdotes la utilicen en sus homilías o los fieles para "hablar" con Jesús.
El periódico episcopal Avvenire ha salido al paso. El padre Paolo Benanti, asesor del Vaticano en materia de IA, ha calificado la trayectoria del magnate como "un acto prolongado de herejía contra el consenso liberal". Y la prensa italiana añade otra capa de incomodidad: los servicios de Palantir han sido utilizados por el ICE en operaciones migratorias, lo que ha suscitado críticas de obispos estadounidenses y del propio Papa.
El Grand Continent lo describe sin ambages como un intento de regime change teológico. El analista italiano Francesco Sisci ve en la llegada de Thiel a Roma algo diferente del activismo de Bannon: un intento de presentar sus ideas en el cuartel general de la Iglesia católica, aunque el papa "tendrá cuidado para no ser manipulado".
Lo que está en juego, en el fondo, no es tanto teología como poder. Thiel, el hombre que quiere derrotar a la muerte con tecnología, que financia ejércitos de datos y que lanzó la carrera política de J. D. Vance, ha elegido el corazón espiritual de Occidente para librar su próxima batalla. El Anticristo, en su relato, siempre llega con buenas intenciones. Lo que no está tan claro es de quién habla exactamente.













