Miércoles, 06 de Mayo de 2026

Actualizada Miércoles, 06 de Mayo de 2026 a las 11:05:19 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Miércoles, 06 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:

Muerte en el crucero: El barco maldito pone rumbo a Canarias con siete afectados, tres muertos y la sospecha de contagio entre personas

[Img #30421]

 

El médico del barco yació inconsciente mientras el avión ambulancia lo sacaba de Cabo Verde. Era martes por la tarde, y el facultativo británico —el hombre que durante semanas había intentado salvar a sus pacientes a bordo del MV Hondius con los medios limitados de una enfermería de crucero— se había convertido él mismo en víctima del brote que intentaba contener.

 

Su evacuación en estado crítico cerró una jornada de vértigo en la que la OMS confirmó una hipótesis que lo cambia todo: el hantavirus se habría transmitido entre personas.


El MV Hondius, un crucero polar de bandera neerlandesa con 149 personas a bordo de 23 nacionalidades, se prepara para zarpar hacia las Islas Canarias en las próximas horas, una vez completadas las evacuaciones médicas urgentes en Cabo Verde. España aceptó recibirlo invocando el derecho internacional y "el espíritu humanitario". No sin tensión: el Gobierno de Canarias aclaró previamente que la intención era evacuar a los enfermos vía Cabo Verde, a sus países de origen, sin que el barco tocara puerto español. Finalmente, la OMS y la Unión Europea inclinaron la balanza.


Quién es quién en el barco


La reconstrucción del brote arroja ahora un cuadro más nítido y más perturbador. El primer fallecido fue un pasajero neerlandés que murió a bordo a principios de abril; su cuerpo fue desembarcado en Santa Elena, la isla remota del Atlántico Sur. Su esposa, también neerlandesa, presentó síntomas poco después. Ambos dieron positivo a hantavirus. Ella falleció tras regresar a Europa. Una tercera víctima, una ciudadana alemana, murió el 2 de mayo a bordo mientras el barco navegaba hacia Cabo Verde; su causa de muerte se trata como caso sospechoso. El cuarto afectado grave es un pasajero británico de 69 años, evacuado a Johannesburgo, donde su estado ha mejorado y permanece en la UCI de un centro privado. Es el segundo caso confirmado en laboratorio.

 

El médico del barco, también británico, se sumó esta semana a la lista de enfermos: pasó de atender a sus pacientes a ser evacuado de urgencia en avión medicalizado, en estado muy grave, hacia Canarias. Dos tripulantes más —uno británico y uno neerlandés— presentan síntomas respiratorios agudos. Una séptima persona reportó fiebre leve y espera resultados de laboratorio.


El giro que lo complica todo: contagio entre personas
 

Hasta hace 48 horas, el relato oficial era el del hantavirus clásico: una enfermedad de los campos, transmitida por roedores, que no salta fácilmente de humano a humano. Los epidemiólogos buscaban el punto de contacto con algún ratón colilargo en alguna de las islas remotas del itinerario. Pero la OMS ha cambiado el guión. La doctora Van Kerkhove lo dijo sin ambages en Ginebra: hay casos entre personas que compartían camarote, o que eran matrimonio. El virus de los Andes —la variante que circula en Argentina y Chile— es la única cepa de hantavirus para la que se ha documentado transmisión interhumana. Y es la que encaja con el origen geográfico del viaje.


Eso abre una segunda línea de investigación paralela y urgente. La OMS busca ya a más de 80 pasajeros de un vuelo comercial en el que viajó una de las víctimas infectadas, trasladada desde Santa Elena a Johannesburgo cuando nadie sabía aún que estaba enferma. Si el virus viajó en ese avión, el perímetro del brote puede ser mucho mayor de lo que el barco sugiere.


Cabo Verde cierra sus puertas. España las abre


Mientras el barco permanecía anclado a la vista de Praia —pero sin permiso para atracar—, los 149 ocupantes del Hondius vivieron días de una angustia particular: confinados, vigilados, sin saber cuándo ni cómo acabaría aquello. Oceanwide Expeditions describió el ambiente a bordo como "tranquilo, con los pasajeros generalmente serenos". Un pasajero fotografiado desde tierra contó una versión más humana: "Somos personas con familias, con vidas, con gente esperándonos en casa. Hay mucha incertidumbre, y esa es la parte más difícil." La cena, dicen los informes internos, siguió siendo de langosta. El protocolo de emergencia, nivel máximo.


España tardó en decir sí, pero lo dijo. El Ministerio de Sanidad anunció que el MV Hondius podrá hacer escala en Canarias —Gran Canaria o Tenerife, aún por determinar— bajo estricto protocolo sanitario internacional, para la atención de pasajeros y tripulantes y la desinfección del buque. El director regional de la OMS para Europa, Hans Kluge, trató de calmar los nervios de la opinión pública española: el riesgo de pandemia es "extraordinariamente bajo", dijo, porque el hantavirus tiene una tasa de transmisión "prácticamente de cero" comparada con el coronavirus.


El vacío institucional que nadie quiere explicar


Hay una pregunta incómoda que flota sobre este caso y que ningún gobierno ha respondido con claridad: ¿quién controló sanitariamente el MV Hondius en Ushuaia antes de zarpar? La provincia argentina de Tierra del Fuego perdió el acceso a su propio puerto en enero de 2026, tras la intervención federal del Ejecutivo argentino. "No siquiera podemos ingresar al muelle", reconoció el presidente de la Dirección Provincial de Puertos. El brote se gestó, en parte, en un territorio donde los dos sistemas de vigilancia sanitaria —el local y el internacional— habían dejado de funcionar con normalidad.


Lo que queda por saber
 

El MV Hondius llegará a Canarias con tres muertos, siete afectados confirmados o sospechosos y 140 pasajeros sanos que han pasado semanas confinados en un escenario de incertidumbre clínica. Cuando atraque, los epidemiólogos españoles tendrán ante sí una investigación de primer orden: desinfectar el barco, descartar nuevos casos entre los pasajeros restantes y, sobre todo, cerrar la pregunta que lleva más de un mes abierta. ¿Dónde nació exactamente este brote? ¿En qué isla, en qué muelle, en qué momento preciso el virus del ratón saltó a sus primeras víctimas humanas?

La respuesta determinará si lo ocurrido en el MV Hondius es una tragedia puntual y contenida, o el aviso de que los viajes de expedición a ecosistemas salvajes y remotos exigen protocolos sanitarios que hoy, sencillamente, no existen.

[Img #30420]

 

 

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.