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Viernes, 22 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:

Rodríguez Zapatero, Plus Ultra y la pista americana: la imputación que convierte el rescate de la aerolínea en un caso transnacional

[Img #30546]La imputación judicial de José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado de ser una derivada más del polémico rescate de Plus Ultra para convertirse en una causa de alcance internacional. El juez José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, ha citado al expresidente del Gobierno como investigado el próximo 2 de junio por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en relación con el rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea durante la pandemia. 

 

El último giro relevante es la intervención de Estados Unidos. Según la información publicada y atribuida a fuentes oficiales estadounidenses, Homeland Security Investigations —la división investigadora del Departamento de Seguridad Nacional— colaboró con la Policía Nacional española en una investigación sobre presunto blanqueo de fondos públicos internacionales. Esa colaboración habría incluido la extracción de información del teléfono del empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, vinculado históricamente al accionariado de Plus Ultra. 

 

Ese material aparece ahora como una de las piezas sensibles del caso. Los mensajes incorporados al sumario reconstruyen supuestas gestiones para activar contactos políticos en favor de la aerolínea. En marzo de 2020, en pleno confinamiento, los investigados hablaban de “tocar puertas” y de buscar una vía hacia Zapatero; semanas después, según esos mensajes, se comunicó que “acaba de hacerse el puente con ZP”. 

 

La tesis del juez, siempre en fase indiciaria, apunta a una presunta estructura organizada para influir en decisiones públicas aprovechando contactos políticos y empresariales. En esa línea, el instructor habría interpretado los mensajes, los pagos y las sociedades interpuestas como indicios de una red estable de intermediación, con supuestos contratos de asesoría destinados a justificar movimientos económicos. 

 

La Audiencia Nacional ha ordenado además el bloqueo de 490.780 euros en cuentas de Zapatero y de otras empresas investigadas, en una causa que también alcanza al entorno societario de la consultora Análisis Relevante y a personas próximas al expresidente. 

 

La clave estadounidense cambia la dimensión del asunto. No consta públicamente que Estados Unidos haya imputado a Zapatero, ni que exista por ahora una petición formal de extradición. Pero sí consta que autoridades estadounidenses han colaborado con España y que parte de la prueba procede de una agencia federal especializada en crimen transnacional, blanqueo, fraude financiero y evasión de sanciones.

 

La cuestión de la extradición, por tanto, debe tratarse con prudencia. Si Washington llegara a acusar a Zapatero por los mismos hechos ya investigados en España, la entrega no sería automática; además, el tratado bilateral permite a España no entregar a sus propios nacionales, aunque podría someter el caso a sus autoridades judiciales. Si se tratara de delitos distintos, el margen jurídico sería diferente, pero la decisión final correspondería al Gobierno español. 

 

El caso se mueve así en tres planos simultáneos. En España, la Audiencia Nacional investiga si el rescate público de Plus Ultra fue influido por una red de contactos y pagos encubiertos. En Estados Unidos, la colaboración de HSI sugiere interés por los circuitos financieros internacionales conectados con Venezuela, sociedades opacas y posibles movimientos de capital. Y en el plano político, la imputación de un expresidente del Gobierno introduce una sacudida de enorme alcance para el Ejecutivo extremaizquierdista de Pedro Sánchez. 

 

Zapatero ha negado las acusaciones y defiende su inocencia. La aerolínea, por su parte, ha manifestado disposición a colaborar con la Justicia. Pero el núcleo del caso ya no es solo si Plus Ultra merecía o no ser considerada empresa estratégica, sino si alrededor de aquel rescate operó una arquitectura de influencias, intermediarios, sociedades y pagos que habría cruzado fronteras. 

 

La declaración del 2 de junio será, por tanto, un punto de inflexión. Hasta entonces, la imputación no equivale a condena. Pero la combinación de Audiencia Nacional, UDEF, fondos públicos, Venezuela, Plus Ultra y Homeland Security convierte esta causa en una de las investigaciones más delicadas abiertas en España contra una figura política de primer nivel desde la Transición.

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