Pradales: su 7 de octubre vizcaíno y polarizador y su frontera norte ignorada por el Papa
Se me acumulan las noticias sobre el lendacari Pradales Gil. Este lendacari que nos ha tocado en suertes, cuyos antepasados eran de la Ribera del Duero burgalesa, pero que él en los Aberrantes Aberris Viejunos que lleva ya celebrados en el cargo, dos creo, los ignora y nos dice que sus antepasados iban a pescar ballenas a Terranova.
Luego también nos dice que algunos antepasados suyos eran de Las Merindades de Burgos, lo cual es mentira, claro. Lo dice porque se avergüenza de que sean de la Ribera del Duero burgalesa, justo la comarca más al sur de la provincia de Burgos, casi al límite con Segovia. Cuando todos sabemos que precisamente en Segovia está el pueblo que da origen a su apellido: Pradales, que es hoy una pedanía deshabitada del municipio de Carabias, cuando antes era al revés, era Pradales la denominación del municipio y Carabias su pedanía. Muy mal. Y también sabemos que en Carabias hay otra pedanía que se llama Ciruelos de Pradales que es como un anticipo de lo que luego iba a ser su destino: lendacari del partido del maestro ciruelo, Arana en eusquera.
Pero este lendacari tiene el orgullo, el amor propio como revirado y ni ha protestado siquiera ante la defenestración del pueblo que da nombre a su apellido, que ha dejado de ser cabecera de su municipio, por despoblamiento. Él su orgullo se lo guarda para meterse con España, con Madrid, con el Estado vaya.
Al lendacari Pradales le gusta mucho hablar de la polarización de la sociedad actual, generalmente para referirse a lo que él entiende por española, claro, del Ebro para abajo, a la que le tiene una manía proverbial, como buen nacionalista vasco que es.
Le gustó eso que dijo el Papa León XIV en su visita a España de estos días: hay que evitar la polarización de la sociedad y de la política.
Él se lo aplica a la política española solo.
En la política vasca no hay miedo de que haya polarización porque la situación política es de régimen monolítico sin alternativa. Hay un régimen que está conformado por la coalición PNV-PSE, que domina el Parlamento vasco, las Diputaciones y los ayuntamientos más importantes. Y luego no hay alternativa. Porque Bildu, por mucho que lo intente por las buenas (antes lo intentaron por las malas) no va a conseguir rascar poder del importante: Gobierno vasco, Diputación foral de Vizcaya, Ayuntamiento de Bilbao. Eso está vedado para ellos. Y menos mal.
A mí el miedo que me da, en serio, es que una vez que vean que tampoco por las buenas pueden darle la vuelta a la tortilla, que en el País Vasco se entiende que es quitarle al PNV Ajuria Enea o la Diputación Foral de Vizcaya, entonces que vuelvan a las malas.
Esta gente es así.
Se preguntaba el otro día el consejero de Interior del Gobierno Vasco, “¿por qué aquí” se produjeron incidentes con la llegada de la flotilla que fue a Israel por segunda vez, y en otras partes no. “¿Por qué aquí?”, se repitió a sí mismo varias veces. Y la respuesta de unos era que porque la erchancha es provocadora. Y la respuesta de otros, incluido el consejero, es por la categoría de gente que iba en esa flotilla desde aquí y que volvió luego por el aeropuerto de Loiu. Es que tenemos una gente que se ha educado en la confrontación, en la agresividad, en la soberbia, en la ignorancia asociada a la soberbia y en el resumen de todo eso que se llama antiespañolismo. Y el PNV no se quiere convencer de que ellos son los causantes de todo eso desde el minuto uno, generando una ideología supremacista, antiespañola, soberbia e ignorante y a todo eso le falta el canto de un duro para que la agresividad surja sin remedio. Y surge siempre por la gente más ignorante, la más predispuesta a buscar bronca, la más desubicada.
El lendacari Pradales sigue con el molinillo de su ideología y ahora nos propone el 7 de octubre como fiesta de la comunidad autónoma para celebrar el 90 aniversario del Gobierno vasco, que surgió un 7 de octubre de 1936 de la mano de José Antonio Aguirre. Era un gobierno integrado por once miembros, de los cuales cuatro eran del PNV, tres del PSOE, dos republicanos, uno de ANV y otro del PCE. Y eso le parece Pradales el colmo del pluralismo y de la integración. En una sociedad como la vasca de entonces, que para que nos hagamos una idea, todo lo que hoy es EH Bildu, con sus zonas de influencia, principalmente en Guipúzcoa, era entonces la derecha vasca. Por ejemplo, Álava entera era de derechas. Y a Guipúzcoa venía para sacar escaño la flor y nata de la derecha española, del tradicionalismo y del integrismo. Víctor Pradera, por ejemplo, sacó dos veces escaño por Tolosa.
Un gobierno de Aguirre que solo rigió durante nueve meses y solo en Vizcaya, aparte de algunos municipios del valle de Ayala en Álava o de la cuenca del Deba en Guipúzcoa. Y ahora quiere Pradales que todo el País Vasco celebre el noventa aniversario de aquel gobierno divisivo, vizcaíno y polarizador.
Mientras hacía este anuncio, el Papa estaba visitando España. Ha venido a Madrid, Barcelona y a las Islas Canarias. El viaje a las Islas Canarias ha estado claramente influenciado por la cuestión de la inmigración. Por la “frontera sur” de Europa que representan las Islas Canarias, con la llegada de cayucos cargados de inmigrantes que allí aterrizaron por miles hace unos años, sin contar los que se quedaron por el camino al haber naufragado. El lendacari Pradales es el que se ha inventado eso de la “frontera norte” de la inmigración extraeuropea para aplicárselo al País Vasco, por donde pasan muchos inmigrantes de camino al resto de Europa y donde son acogidos también muchos menores no acompañados (los llamados “menas”) que reciben aquí acogida en centros que son conocidos por causar problemas a la población circundante, como por ejemplo el de Sopuerta.
Pero qué poco eco ha tenido en el Papa eso de Pradales de la “frontera norte”, para haber venido aquí con ese motivo. Seguramente que su visita a Roma de hace unas semanas, llevándole el libro de Juan Larrea sobre el Guernica de Picasso debió despistarle al Papa y quitarle las ganas de venir. Qué ignorancia más grande la del lendacari llevándole al Papa un libro que viene a decir que el cuadro del Guernica de Picasso es la representación por antonomasia de la cultura española, en definitiva de España. Sobre lo que ya hablamos en un artículo anterior de “El balle del ziruelo” titulado “El obsequio de Pradales al Papa”.
¿Hace falta mayor demostración de esa visita del Papa a España ignorando al País Vasco, para convencernos de que somos (¡por fin!) una región más de España, una más de las demás regiones que no han recibido la visita del Papa y que en España solo hay dos ciudades importantes, Madrid y Barcelona, que representan hacia el exterior a todas las demás?
¿Hace falta mayor demostración que esa para convencernos de que lo que antes era el País Vasco, el eje Vizcaya-Guipúzcoa, de poderío industrial y financiero, gracias al nacionalismo se ha ido al carajo y ya no pintamos nada y nadie quiere venir por aquí y todo el mundo que aquí despunta lo que quiere es irse a Madrid o a Barcelona para poder conseguir sus metas en la vida?
Este año que viene se nos anuncian grandes festejos, celebraciones y milongas varias alrededor y en conmemoración del 90 aniversario del gobierno vasco de Aguirre, un gobierno surgido en medio del caos, cuando la izquierda radical se enseñoreó de Vizcaya, como antes lo había hecho con Guipúzcoa, dejándole al nacionalismo que hiciera lo que quisiera con tal de que se mantuviera fiel a la Segunda República.
Y este lendacari nos ha encajado el 7 de octubre como festivo, que empalma con el puente del 12 de octubre, de la Hispanidad. Seis días de puentazo, a ver quién le dice que no. A luego, sobre todo, ver quién se queda esos días celebrando el no sé cuántos aniversario del gobierno de Aguirre, en lugar de marcharse a Laredo, Santoña, Castro Urdiales o La Rioja y que les den morcilla a las celebraciones.
Este es el modelo de convivencia que nos propone Pradales para el País Vasco, el de solo Vizcaya, en medio de una Guerra Civil y con la derecha desaparecida.
Que el Papa venga una semana a España y prefiera ir a dos mil kilómetros a visitar la “frontera sur” y no se acuerde para nada de la “frontera norte” de Pradales, eso parece que no importa nada.
Se me acumulan las noticias sobre el lendacari Pradales Gil. Este lendacari que nos ha tocado en suertes, cuyos antepasados eran de la Ribera del Duero burgalesa, pero que él en los Aberrantes Aberris Viejunos que lleva ya celebrados en el cargo, dos creo, los ignora y nos dice que sus antepasados iban a pescar ballenas a Terranova.
Luego también nos dice que algunos antepasados suyos eran de Las Merindades de Burgos, lo cual es mentira, claro. Lo dice porque se avergüenza de que sean de la Ribera del Duero burgalesa, justo la comarca más al sur de la provincia de Burgos, casi al límite con Segovia. Cuando todos sabemos que precisamente en Segovia está el pueblo que da origen a su apellido: Pradales, que es hoy una pedanía deshabitada del municipio de Carabias, cuando antes era al revés, era Pradales la denominación del municipio y Carabias su pedanía. Muy mal. Y también sabemos que en Carabias hay otra pedanía que se llama Ciruelos de Pradales que es como un anticipo de lo que luego iba a ser su destino: lendacari del partido del maestro ciruelo, Arana en eusquera.
Pero este lendacari tiene el orgullo, el amor propio como revirado y ni ha protestado siquiera ante la defenestración del pueblo que da nombre a su apellido, que ha dejado de ser cabecera de su municipio, por despoblamiento. Él su orgullo se lo guarda para meterse con España, con Madrid, con el Estado vaya.
Al lendacari Pradales le gusta mucho hablar de la polarización de la sociedad actual, generalmente para referirse a lo que él entiende por española, claro, del Ebro para abajo, a la que le tiene una manía proverbial, como buen nacionalista vasco que es.
Le gustó eso que dijo el Papa León XIV en su visita a España de estos días: hay que evitar la polarización de la sociedad y de la política.
Él se lo aplica a la política española solo.
En la política vasca no hay miedo de que haya polarización porque la situación política es de régimen monolítico sin alternativa. Hay un régimen que está conformado por la coalición PNV-PSE, que domina el Parlamento vasco, las Diputaciones y los ayuntamientos más importantes. Y luego no hay alternativa. Porque Bildu, por mucho que lo intente por las buenas (antes lo intentaron por las malas) no va a conseguir rascar poder del importante: Gobierno vasco, Diputación foral de Vizcaya, Ayuntamiento de Bilbao. Eso está vedado para ellos. Y menos mal.
A mí el miedo que me da, en serio, es que una vez que vean que tampoco por las buenas pueden darle la vuelta a la tortilla, que en el País Vasco se entiende que es quitarle al PNV Ajuria Enea o la Diputación Foral de Vizcaya, entonces que vuelvan a las malas.
Esta gente es así.
Se preguntaba el otro día el consejero de Interior del Gobierno Vasco, “¿por qué aquí” se produjeron incidentes con la llegada de la flotilla que fue a Israel por segunda vez, y en otras partes no. “¿Por qué aquí?”, se repitió a sí mismo varias veces. Y la respuesta de unos era que porque la erchancha es provocadora. Y la respuesta de otros, incluido el consejero, es por la categoría de gente que iba en esa flotilla desde aquí y que volvió luego por el aeropuerto de Loiu. Es que tenemos una gente que se ha educado en la confrontación, en la agresividad, en la soberbia, en la ignorancia asociada a la soberbia y en el resumen de todo eso que se llama antiespañolismo. Y el PNV no se quiere convencer de que ellos son los causantes de todo eso desde el minuto uno, generando una ideología supremacista, antiespañola, soberbia e ignorante y a todo eso le falta el canto de un duro para que la agresividad surja sin remedio. Y surge siempre por la gente más ignorante, la más predispuesta a buscar bronca, la más desubicada.
El lendacari Pradales sigue con el molinillo de su ideología y ahora nos propone el 7 de octubre como fiesta de la comunidad autónoma para celebrar el 90 aniversario del Gobierno vasco, que surgió un 7 de octubre de 1936 de la mano de José Antonio Aguirre. Era un gobierno integrado por once miembros, de los cuales cuatro eran del PNV, tres del PSOE, dos republicanos, uno de ANV y otro del PCE. Y eso le parece Pradales el colmo del pluralismo y de la integración. En una sociedad como la vasca de entonces, que para que nos hagamos una idea, todo lo que hoy es EH Bildu, con sus zonas de influencia, principalmente en Guipúzcoa, era entonces la derecha vasca. Por ejemplo, Álava entera era de derechas. Y a Guipúzcoa venía para sacar escaño la flor y nata de la derecha española, del tradicionalismo y del integrismo. Víctor Pradera, por ejemplo, sacó dos veces escaño por Tolosa.
Un gobierno de Aguirre que solo rigió durante nueve meses y solo en Vizcaya, aparte de algunos municipios del valle de Ayala en Álava o de la cuenca del Deba en Guipúzcoa. Y ahora quiere Pradales que todo el País Vasco celebre el noventa aniversario de aquel gobierno divisivo, vizcaíno y polarizador.
Mientras hacía este anuncio, el Papa estaba visitando España. Ha venido a Madrid, Barcelona y a las Islas Canarias. El viaje a las Islas Canarias ha estado claramente influenciado por la cuestión de la inmigración. Por la “frontera sur” de Europa que representan las Islas Canarias, con la llegada de cayucos cargados de inmigrantes que allí aterrizaron por miles hace unos años, sin contar los que se quedaron por el camino al haber naufragado. El lendacari Pradales es el que se ha inventado eso de la “frontera norte” de la inmigración extraeuropea para aplicárselo al País Vasco, por donde pasan muchos inmigrantes de camino al resto de Europa y donde son acogidos también muchos menores no acompañados (los llamados “menas”) que reciben aquí acogida en centros que son conocidos por causar problemas a la población circundante, como por ejemplo el de Sopuerta.
Pero qué poco eco ha tenido en el Papa eso de Pradales de la “frontera norte”, para haber venido aquí con ese motivo. Seguramente que su visita a Roma de hace unas semanas, llevándole el libro de Juan Larrea sobre el Guernica de Picasso debió despistarle al Papa y quitarle las ganas de venir. Qué ignorancia más grande la del lendacari llevándole al Papa un libro que viene a decir que el cuadro del Guernica de Picasso es la representación por antonomasia de la cultura española, en definitiva de España. Sobre lo que ya hablamos en un artículo anterior de “El balle del ziruelo” titulado “El obsequio de Pradales al Papa”.
¿Hace falta mayor demostración de esa visita del Papa a España ignorando al País Vasco, para convencernos de que somos (¡por fin!) una región más de España, una más de las demás regiones que no han recibido la visita del Papa y que en España solo hay dos ciudades importantes, Madrid y Barcelona, que representan hacia el exterior a todas las demás?
¿Hace falta mayor demostración que esa para convencernos de que lo que antes era el País Vasco, el eje Vizcaya-Guipúzcoa, de poderío industrial y financiero, gracias al nacionalismo se ha ido al carajo y ya no pintamos nada y nadie quiere venir por aquí y todo el mundo que aquí despunta lo que quiere es irse a Madrid o a Barcelona para poder conseguir sus metas en la vida?
Este año que viene se nos anuncian grandes festejos, celebraciones y milongas varias alrededor y en conmemoración del 90 aniversario del gobierno vasco de Aguirre, un gobierno surgido en medio del caos, cuando la izquierda radical se enseñoreó de Vizcaya, como antes lo había hecho con Guipúzcoa, dejándole al nacionalismo que hiciera lo que quisiera con tal de que se mantuviera fiel a la Segunda República.
Y este lendacari nos ha encajado el 7 de octubre como festivo, que empalma con el puente del 12 de octubre, de la Hispanidad. Seis días de puentazo, a ver quién le dice que no. A luego, sobre todo, ver quién se queda esos días celebrando el no sé cuántos aniversario del gobierno de Aguirre, en lugar de marcharse a Laredo, Santoña, Castro Urdiales o La Rioja y que les den morcilla a las celebraciones.
Este es el modelo de convivencia que nos propone Pradales para el País Vasco, el de solo Vizcaya, en medio de una Guerra Civil y con la derecha desaparecida.
Que el Papa venga una semana a España y prefiera ir a dos mil kilómetros a visitar la “frontera sur” y no se acuerde para nada de la “frontera norte” de Pradales, eso parece que no importa nada.



















