Serie israelí
La quinta temporada de ‘Fauda’ conmociona a la audiencia mundial con su recreación de los atentados islamistas del 7 de octubre
Los episodios séptimo y octavo de la serie israelí, estrenada internacionalmente por Netflix, reconstruyen el ataque de Hamás y han provocado una oleada de reacciones entre espectadores de numerosos países
![[Img #31141]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/09_2026/9193_screenshot-2026-09-14-at-15-50-52-faudas-fifth-season-sparks-viral-international-reactions-to-october-7-episodes-the-jerusalem-post.png)
La quinta temporada de Fauda ha convertido una de las mayores heridas de la historia reciente de Israel en el centro de un fenómeno televisivo internacional. Dos de sus episodios, dedicados específicamente a reconstruir los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, han provocado una oleada de reacciones en las redes sociales y han llevado a numerosos espectadores extranjeros a reconocer que desconocían buena parte de lo ocurrido durante aquella jornada.
La nueva entrega de la serie israelí, estrenada mundialmente en Netflix el pasado 8 de septiembre, se situó apenas un día después de su lanzamiento entre los diez contenidos más vistos de la plataforma en 43 países, según la información publicada por The Jerusalem Post. Los capítulos séptimo y octavo, los más directamente relacionados con la matanza terrorista de Hamas, alcanzaron además una valoración de 9,3 puntos en IMDb, aunque estas puntuaciones pueden cambiar a medida que se incorporan nuevas opiniones de los usuarios.
La temporada 5 de Fauda consta de once episodios y se desarrolla principalmente en 2025, pero reserva dos capítulos completos para regresar al 7 de octubre de 2023 y seguir a sus protagonistas durante las primeras horas del ataque. Netflix advierte a los espectadores de la dureza de esas imágenes y señala que es posible omitir ambos episodios sin perder el hilo argumental principal. Sus creadores, Lior Raz y Avi Issacharoff, han explicado que escribieron aquellas secuencias bajo un profundo impacto emocional. “Estábamos temblando”, reconoció Issacharoff al recordar el proceso de escritura, según la información oficial difundida por Netflix.
Los testimonios recogidos por la prensa israelí muestran hasta qué punto la serie está actuando, al menos entre una parte de su audiencia internacional, como una aproximación tardía a los acontecimientos. La comunicadora israelí Lee Malach aseguró que sus perfiles sociales se habían llenado de mensajes procedentes de Alemania y de los Países Bajos, escritos por espectadores conmocionados ante lo que acababan de ver. Para Malach, estas reacciones revelan el desconocimiento que todavía existe fuera de Israel acerca de la naturaleza y las dimensiones de los ataques terroristas del 7 de octubre.
El dibujante y escritor brasileño Luciano Pires describió los dos episodios como especialmente dolorosos. Después de haber visto numerosas grabaciones reales de la matanza —algunas de ellas filmadas por los propios terroristas—, Pires afirmó que la recreación dramática le había conducido de una manera diferente hasta el interior de la tragedia. También destacó la carga emocional que debió de representar el rodaje para los actores y técnicos israelíes, muchos de ellos afectados directa o indirectamente por los ataques islamistas.
El caso de Idan Amedi, uno de los intérpretes protagonistas de la serie, resume esa estrecha relación entre la ficción y la realidad. Amedi, reservista del Ejército israelí, resultó gravemente herido en enero de 2024 durante los combates en Gaza. Matan Meir, integrante del equipo de producción de Fauda, murió en noviembre de 2023 mientras combatía en el norte de la Franja. Para algunos espectadores, estas circunstancias conceden a los nuevos episodios una densidad particular: sus responsables no estaban reconstruyendo una tragedia lejana, sino unos hechos que habían irrumpido violentamente en sus propias vidas.
Las reacciones se han extendido desde Europa hasta Brasil y la India. Algunos espectadores italianos confesaron que apenas habían podido mantener los ojos abiertos durante determinadas escenas. Una mujer señaló que la serie quizá sirviera para que otras personas comprendieran las atrocidades cometidas por Hamás, mientras que una usuaria británica afirmó que los dos episodios permanecerían para siempre en su memoria. Desde la India, varios seguidores de Fauda aseguraron haber sufrido insomnio después de ver el capítulo octavo; otros reconocieron que, a pesar de seguir la serie desde sus inicios, no se sentían capaces de enfrentarse a esta temporada.
Parte del debate se ha centrado en si la producción ha ido demasiado lejos al trasladar a la ficción acontecimientos que todavía permanecen abiertos en la memoria colectiva. Otros espectadores sostienen, sin embargo, que la recreación resulta contenida en comparación con la violencia de los hechos reales. Un usuario indio citado por The Jerusalem Post señaló que la serie solamente ofrece una visión parcial de los asesinatos, secuestros, abusos y agresiones sexuales cometidos realmente por los atacantes. Tales afirmaciones, recogidas como testimonios de espectadores, no equivalen por sí mismas a una reconstrucción judicial completa de cada crimen, pero reflejan la intensidad del debate generado por la emisión.
El ataque del 7 de octubre de 2023 dejó alrededor de 1.200 muertos en Israel, especialmente mujeres y niños, y 251 personas fueron tomadas como rehenes. La magnitud de lo ocurrido obligó a los creadores de Fauda a abandonar el argumento que ya habían preparado para la quinta temporada y comenzar de nuevo. La historia finalmente filmada presenta a un Doron Kabilio —el personaje central interpretado por Lior Raz— afectado por un trastorno de estrés postraumático y por una laguna de ocho horas en sus recuerdos de aquella jornada. A su alrededor, la serie explora el dolor, la venganza y la dificultad de regresar a una normalidad que ya no existe.
Fauda, palabra árabe que significa “caos”, fue creada por Raz e Issacharoff para la israelí Yes Studios a partir de sus experiencias en las Fuerzas de Defensa de Israel. Desde su estreno en 2015, la producción ha alcanzado una audiencia mundial gracias a Netflix y se ha caracterizado por presentar el conflicto israelí-palestino a través de las operaciones de una unidad encubierta israelí. En temporadas anteriores también abordó prácticas controvertidas de Israel, como los interrogatorios violentos o el coste humano de determinadas operaciones militares. La nueva entrega, sin embargo, se adentra en un territorio mucho más próximo y traumático: no solo habla del conflicto, sino de la experiencia de una sociedad que todavía intenta asumir lo sucedido.
La repercusión alcanzada en sus primeros días demuestra, en cualquier caso, la capacidad de la ficción para atravesar las barreras que a menudo levantan la saturación informativa, la propaganda y la polarización política. Durante casi tres años, el mundo ha visto vídeos, fotografías, declaraciones oficiales y cifras procedentes de aquella jornada. Fauda ha añadido ahora algo distinto: una narración dramática que obliga al espectador a permanecer junto a las víctimas durante el tiempo que dura cada episodio.
La serie no sustituye a la investigación histórica ni a la documentación de los crímenes, y tampoco proporciona una visión completa de una guerra marcada por versiones enfrentadas y enormes pérdidas humanas. Pero su impacto revela una incómoda paradoja: para miles de personas, la ficción parece haber conseguido hacer visible una tragedia que las imágenes reales, repetidas hasta la extenuación, no habían logrado transmitir con la misma intensidad.
Los episodios séptimo y octavo de la serie israelí, estrenada internacionalmente por Netflix, reconstruyen el ataque de Hamás y han provocado una oleada de reacciones entre espectadores de numerosos países
![[Img #31141]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/09_2026/9193_screenshot-2026-09-14-at-15-50-52-faudas-fifth-season-sparks-viral-international-reactions-to-october-7-episodes-the-jerusalem-post.png)
La quinta temporada de Fauda ha convertido una de las mayores heridas de la historia reciente de Israel en el centro de un fenómeno televisivo internacional. Dos de sus episodios, dedicados específicamente a reconstruir los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, han provocado una oleada de reacciones en las redes sociales y han llevado a numerosos espectadores extranjeros a reconocer que desconocían buena parte de lo ocurrido durante aquella jornada.
La nueva entrega de la serie israelí, estrenada mundialmente en Netflix el pasado 8 de septiembre, se situó apenas un día después de su lanzamiento entre los diez contenidos más vistos de la plataforma en 43 países, según la información publicada por The Jerusalem Post. Los capítulos séptimo y octavo, los más directamente relacionados con la matanza terrorista de Hamas, alcanzaron además una valoración de 9,3 puntos en IMDb, aunque estas puntuaciones pueden cambiar a medida que se incorporan nuevas opiniones de los usuarios.
La temporada 5 de Fauda consta de once episodios y se desarrolla principalmente en 2025, pero reserva dos capítulos completos para regresar al 7 de octubre de 2023 y seguir a sus protagonistas durante las primeras horas del ataque. Netflix advierte a los espectadores de la dureza de esas imágenes y señala que es posible omitir ambos episodios sin perder el hilo argumental principal. Sus creadores, Lior Raz y Avi Issacharoff, han explicado que escribieron aquellas secuencias bajo un profundo impacto emocional. “Estábamos temblando”, reconoció Issacharoff al recordar el proceso de escritura, según la información oficial difundida por Netflix.
Los testimonios recogidos por la prensa israelí muestran hasta qué punto la serie está actuando, al menos entre una parte de su audiencia internacional, como una aproximación tardía a los acontecimientos. La comunicadora israelí Lee Malach aseguró que sus perfiles sociales se habían llenado de mensajes procedentes de Alemania y de los Países Bajos, escritos por espectadores conmocionados ante lo que acababan de ver. Para Malach, estas reacciones revelan el desconocimiento que todavía existe fuera de Israel acerca de la naturaleza y las dimensiones de los ataques terroristas del 7 de octubre.
El dibujante y escritor brasileño Luciano Pires describió los dos episodios como especialmente dolorosos. Después de haber visto numerosas grabaciones reales de la matanza —algunas de ellas filmadas por los propios terroristas—, Pires afirmó que la recreación dramática le había conducido de una manera diferente hasta el interior de la tragedia. También destacó la carga emocional que debió de representar el rodaje para los actores y técnicos israelíes, muchos de ellos afectados directa o indirectamente por los ataques islamistas.
El caso de Idan Amedi, uno de los intérpretes protagonistas de la serie, resume esa estrecha relación entre la ficción y la realidad. Amedi, reservista del Ejército israelí, resultó gravemente herido en enero de 2024 durante los combates en Gaza. Matan Meir, integrante del equipo de producción de Fauda, murió en noviembre de 2023 mientras combatía en el norte de la Franja. Para algunos espectadores, estas circunstancias conceden a los nuevos episodios una densidad particular: sus responsables no estaban reconstruyendo una tragedia lejana, sino unos hechos que habían irrumpido violentamente en sus propias vidas.
Las reacciones se han extendido desde Europa hasta Brasil y la India. Algunos espectadores italianos confesaron que apenas habían podido mantener los ojos abiertos durante determinadas escenas. Una mujer señaló que la serie quizá sirviera para que otras personas comprendieran las atrocidades cometidas por Hamás, mientras que una usuaria británica afirmó que los dos episodios permanecerían para siempre en su memoria. Desde la India, varios seguidores de Fauda aseguraron haber sufrido insomnio después de ver el capítulo octavo; otros reconocieron que, a pesar de seguir la serie desde sus inicios, no se sentían capaces de enfrentarse a esta temporada.
Parte del debate se ha centrado en si la producción ha ido demasiado lejos al trasladar a la ficción acontecimientos que todavía permanecen abiertos en la memoria colectiva. Otros espectadores sostienen, sin embargo, que la recreación resulta contenida en comparación con la violencia de los hechos reales. Un usuario indio citado por The Jerusalem Post señaló que la serie solamente ofrece una visión parcial de los asesinatos, secuestros, abusos y agresiones sexuales cometidos realmente por los atacantes. Tales afirmaciones, recogidas como testimonios de espectadores, no equivalen por sí mismas a una reconstrucción judicial completa de cada crimen, pero reflejan la intensidad del debate generado por la emisión.
El ataque del 7 de octubre de 2023 dejó alrededor de 1.200 muertos en Israel, especialmente mujeres y niños, y 251 personas fueron tomadas como rehenes. La magnitud de lo ocurrido obligó a los creadores de Fauda a abandonar el argumento que ya habían preparado para la quinta temporada y comenzar de nuevo. La historia finalmente filmada presenta a un Doron Kabilio —el personaje central interpretado por Lior Raz— afectado por un trastorno de estrés postraumático y por una laguna de ocho horas en sus recuerdos de aquella jornada. A su alrededor, la serie explora el dolor, la venganza y la dificultad de regresar a una normalidad que ya no existe.
Fauda, palabra árabe que significa “caos”, fue creada por Raz e Issacharoff para la israelí Yes Studios a partir de sus experiencias en las Fuerzas de Defensa de Israel. Desde su estreno en 2015, la producción ha alcanzado una audiencia mundial gracias a Netflix y se ha caracterizado por presentar el conflicto israelí-palestino a través de las operaciones de una unidad encubierta israelí. En temporadas anteriores también abordó prácticas controvertidas de Israel, como los interrogatorios violentos o el coste humano de determinadas operaciones militares. La nueva entrega, sin embargo, se adentra en un territorio mucho más próximo y traumático: no solo habla del conflicto, sino de la experiencia de una sociedad que todavía intenta asumir lo sucedido.
La repercusión alcanzada en sus primeros días demuestra, en cualquier caso, la capacidad de la ficción para atravesar las barreras que a menudo levantan la saturación informativa, la propaganda y la polarización política. Durante casi tres años, el mundo ha visto vídeos, fotografías, declaraciones oficiales y cifras procedentes de aquella jornada. Fauda ha añadido ahora algo distinto: una narración dramática que obliga al espectador a permanecer junto a las víctimas durante el tiempo que dura cada episodio.
La serie no sustituye a la investigación histórica ni a la documentación de los crímenes, y tampoco proporciona una visión completa de una guerra marcada por versiones enfrentadas y enormes pérdidas humanas. Pero su impacto revela una incómoda paradoja: para miles de personas, la ficción parece haber conseguido hacer visible una tragedia que las imágenes reales, repetidas hasta la extenuación, no habían logrado transmitir con la misma intensidad.



















