La cepa Andes rompe el perímetro: el hantavirus del crucero maldito ya infecta en tierra
La OMS identifica el patógeno como la única variante de hantavirus que salta de persona a persona. Ocho afectados, tres muertos. El MV Hondius llegará el sábado a Tenerife en medio de una aguda disputa política. Y el brote ya tiene tentáculos en tierra firme.
![[Img #30428]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/05_2026/5260_screenshot-2026-05-06-at-15-42-52-mv-hondius-buscar-con-google.png)
La pregunta que obsesionaba a los epidemiólogos desde el principio —¿puede este virus saltar de persona a persona?— tiene ya respuesta oficial, y es la más inquietante posible: sí. La OMS confirmó este miércoles que la cepa responsable del brote en el MV Hondius es la variante Andes, el único genotipo de hantavirus documentado con capacidad de transmisión interhumana. Es predominante en el cono sur de América, precisamente la región donde nació este viaje. Provoca un síndrome pulmonar con una tasa de mortalidad de hasta el 40%. Y, a esta hora, ya ha salido del barco.
Los tentáculos del brote alcanzan ahora Suiza, donde un hombre que estuvo a bordo del Hondius permanece hospitalizado y es el tercer caso confirmado en laboratorio, además del británico en Johannesburgo. Y alcanzan Francia, donde las autoridades sanitarias han identificado al primer contacto en tierra: un ciudadano que compartió vuelo con uno de los infectados, trasladado desde la isla de Santa Elena cuando nadie sabía todavía que portaba el virus. La OMS rastrea a más de 80 pasajeros de ese mismo avión.
El virus ya está en tierra: Suiza, Francia, y el avión fantasma
El brote ha dejado de ser exclusivamente marítimo. El caso suizo es el tercero confirmado en laboratorio y el primero detectado en Europa continental: un ex pasajero del Hondius que desembarcó antes del cierre sanitario y fue hospitalizado al manifestar síntomas.
El caso francés es aún más preocupante en términos epidemiológicos, porque no es un pasajero del barco: es alguien que simplemente coincidió en un vuelo comercial con una de las víctimas. Si el virus viajó en ese avión sin que nadie lo supiera, el perímetro real del brote puede ser considerablemente mayor.
La Organización Mundial de la Salud trabaja contrarreloj para localizar a todos los pasajeros de ese vuelo. Son más de 80 personas dispersas por varios países. En paralelo, dos médicos especialistas en enfermedades infecciosas han embarcado hacia el Hondius desde Países Bajos para reforzar la atención a los tres pasajeros que aún permanecen a bordo con síntomas agudos, después de que el médico del barco —el único facultativo disponible durante semanas— fuera evacuado él mismo en estado crítico. Su situación ha mejorado y, finalmente, será trasladado a Países Bajos y no a España, como estaba previsto.
La disputa política: Canarias dice no, Madrid impone el sí sí
Mientras la ciencia intentaba entender el virus, la política española libraba su propia batalla. El Gobierno central, a petición de la OMS y la Unión Europea, aceptó que el MV Hondius atraque en el puerto de Granadilla, en Tenerife, el próximo sábado. La decisión fue anunciada invocando el derecho internacional y "el espíritu humanitario". Pero el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, del Partido Popular, salió inmediatamente a rechazarla: "Sin tener información, no puedo permitir que entren en las Islas Canarias", declaró a Onda Cero, exigiendo una reunión urgente con el tirano socialista Pedro Sánchez.
La tensión territorial se superpuso así a la emergencia sanitaria. El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, fue aún más duro: calificó la gestión institucional de "extraordinariamente mala" y denunció el "desencuentro" entre administraciones. Desde Madrid, la vicepresidenta Yolanda Díaz pedía "tranquilidad y serenidad" y la ministra de Sanidad, la "pistolera" Mónica García, descartaba entrar en la polémica. Al parecer, no tiene nada que decir. El barco, mientras tanto, seguía fondeado frente a Cabo Verde, ajeno a las guerras de rueda de prensa.
La cepa Andes: el virus que nadie quería ver en un crucero
La confirmación de la variante Andes reordena toda la narrativa del brote. Hasta ahora se hablaba del hantavirus como una enfermedad de roedores, casi imposible de transmitir entre humanos. La cepa Andes rompe esa regla. Fue identificada por primera vez en Chile y Argentina en los años noventa, y su historial más oscuro está en Epuyén, un pueblo patagónico donde entre 2018 y 2019 provocó 34 casos y al menos 11 muertos en una cadena de contagios interhumanos que sacudió a la comunidad científica. Ahora ese mismo virus viaja en un crucero de lujo por el Atlántico, y la OMS lo sabe.
Lo que sigue sin aclararse es el momento y el lugar exactos de la exposición inicial. La hipótesis más sólida apunta a Argentina antes del embarque: el periodo de incubación de la cepa Andes oscila entre una y seis semanas, lo que cuadra con la aparición de los primeros síntomas a partir del 6 de abril, días después de zarpar de Ushuaia el 1 de abril. Pero también se baraja la posibilidad de contacto con roedores durante las escalas en las Georgias del Sur o Santa Elena. En el barco no se han encontrado roedores.
En tres días, el MV Hondius atracará en el puerto de Granadilla, en el sur de Tenerife. Será el primer gran desembarco: los pasajeros extranjeros serán evacuados a sus países de origen; los 14 españoles, trasladados en avión militar al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde pasarán cuarentena. El barco será desinfectado bajo supervisión internacional. Y los epidemiólogos españoles tendrán, por fin, acceso directo a los testimonios y las muestras que durante semanas han estado atrapados en mitad del Atlántico.
Lo que ocurra ese sábado en el muelle de Granadilla responderá algunas de las preguntas que han sostenido en vilo a medio mundo durante cinco días. Pero la más importante —cómo y dónde nació exactamente este brote— es probable que tarde semanas o meses en cerrarse. La cepa Andes viajó sin pasaporte, sin PCR, sin control sanitario. Y todavía no nadie la ha encontrado.
La OMS identifica el patógeno como la única variante de hantavirus que salta de persona a persona. Ocho afectados, tres muertos. El MV Hondius llegará el sábado a Tenerife en medio de una aguda disputa política. Y el brote ya tiene tentáculos en tierra firme.
![[Img #30428]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/05_2026/5260_screenshot-2026-05-06-at-15-42-52-mv-hondius-buscar-con-google.png)
La pregunta que obsesionaba a los epidemiólogos desde el principio —¿puede este virus saltar de persona a persona?— tiene ya respuesta oficial, y es la más inquietante posible: sí. La OMS confirmó este miércoles que la cepa responsable del brote en el MV Hondius es la variante Andes, el único genotipo de hantavirus documentado con capacidad de transmisión interhumana. Es predominante en el cono sur de América, precisamente la región donde nació este viaje. Provoca un síndrome pulmonar con una tasa de mortalidad de hasta el 40%. Y, a esta hora, ya ha salido del barco.
Los tentáculos del brote alcanzan ahora Suiza, donde un hombre que estuvo a bordo del Hondius permanece hospitalizado y es el tercer caso confirmado en laboratorio, además del británico en Johannesburgo. Y alcanzan Francia, donde las autoridades sanitarias han identificado al primer contacto en tierra: un ciudadano que compartió vuelo con uno de los infectados, trasladado desde la isla de Santa Elena cuando nadie sabía todavía que portaba el virus. La OMS rastrea a más de 80 pasajeros de ese mismo avión.
El virus ya está en tierra: Suiza, Francia, y el avión fantasma
El brote ha dejado de ser exclusivamente marítimo. El caso suizo es el tercero confirmado en laboratorio y el primero detectado en Europa continental: un ex pasajero del Hondius que desembarcó antes del cierre sanitario y fue hospitalizado al manifestar síntomas.
El caso francés es aún más preocupante en términos epidemiológicos, porque no es un pasajero del barco: es alguien que simplemente coincidió en un vuelo comercial con una de las víctimas. Si el virus viajó en ese avión sin que nadie lo supiera, el perímetro real del brote puede ser considerablemente mayor.
La Organización Mundial de la Salud trabaja contrarreloj para localizar a todos los pasajeros de ese vuelo. Son más de 80 personas dispersas por varios países. En paralelo, dos médicos especialistas en enfermedades infecciosas han embarcado hacia el Hondius desde Países Bajos para reforzar la atención a los tres pasajeros que aún permanecen a bordo con síntomas agudos, después de que el médico del barco —el único facultativo disponible durante semanas— fuera evacuado él mismo en estado crítico. Su situación ha mejorado y, finalmente, será trasladado a Países Bajos y no a España, como estaba previsto.
La disputa política: Canarias dice no, Madrid impone el sí sí
Mientras la ciencia intentaba entender el virus, la política española libraba su propia batalla. El Gobierno central, a petición de la OMS y la Unión Europea, aceptó que el MV Hondius atraque en el puerto de Granadilla, en Tenerife, el próximo sábado. La decisión fue anunciada invocando el derecho internacional y "el espíritu humanitario". Pero el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, del Partido Popular, salió inmediatamente a rechazarla: "Sin tener información, no puedo permitir que entren en las Islas Canarias", declaró a Onda Cero, exigiendo una reunión urgente con el tirano socialista Pedro Sánchez.
La tensión territorial se superpuso así a la emergencia sanitaria. El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, fue aún más duro: calificó la gestión institucional de "extraordinariamente mala" y denunció el "desencuentro" entre administraciones. Desde Madrid, la vicepresidenta Yolanda Díaz pedía "tranquilidad y serenidad" y la ministra de Sanidad, la "pistolera" Mónica García, descartaba entrar en la polémica. Al parecer, no tiene nada que decir. El barco, mientras tanto, seguía fondeado frente a Cabo Verde, ajeno a las guerras de rueda de prensa.
La cepa Andes: el virus que nadie quería ver en un crucero
La confirmación de la variante Andes reordena toda la narrativa del brote. Hasta ahora se hablaba del hantavirus como una enfermedad de roedores, casi imposible de transmitir entre humanos. La cepa Andes rompe esa regla. Fue identificada por primera vez en Chile y Argentina en los años noventa, y su historial más oscuro está en Epuyén, un pueblo patagónico donde entre 2018 y 2019 provocó 34 casos y al menos 11 muertos en una cadena de contagios interhumanos que sacudió a la comunidad científica. Ahora ese mismo virus viaja en un crucero de lujo por el Atlántico, y la OMS lo sabe.
Lo que sigue sin aclararse es el momento y el lugar exactos de la exposición inicial. La hipótesis más sólida apunta a Argentina antes del embarque: el periodo de incubación de la cepa Andes oscila entre una y seis semanas, lo que cuadra con la aparición de los primeros síntomas a partir del 6 de abril, días después de zarpar de Ushuaia el 1 de abril. Pero también se baraja la posibilidad de contacto con roedores durante las escalas en las Georgias del Sur o Santa Elena. En el barco no se han encontrado roedores.
En tres días, el MV Hondius atracará en el puerto de Granadilla, en el sur de Tenerife. Será el primer gran desembarco: los pasajeros extranjeros serán evacuados a sus países de origen; los 14 españoles, trasladados en avión militar al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde pasarán cuarentena. El barco será desinfectado bajo supervisión internacional. Y los epidemiólogos españoles tendrán, por fin, acceso directo a los testimonios y las muestras que durante semanas han estado atrapados en mitad del Atlántico.
Lo que ocurra ese sábado en el muelle de Granadilla responderá algunas de las preguntas que han sostenido en vilo a medio mundo durante cinco días. Pero la más importante —cómo y dónde nació exactamente este brote— es probable que tarde semanas o meses en cerrarse. La cepa Andes viajó sin pasaporte, sin PCR, sin control sanitario. Y todavía no nadie la ha encontrado.











